Alto jefe militar de EE.UU. visita Bolivia dentro de nueva etapa en la relación bilateral

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La Paz, 29 abr (EFE).- El comandante general del Ejército Sur de Estados Unidos, el mayor general Philip J. Ryan, visita Bolivia esta semana para reunirse con autoridades y militares del país suramericano, dentro de una nueva etapa de acercamiento entre ambas naciones, informó este miércoles la Embajada estadounidense en La Paz.

La embajada señaló en un comunicado de prensa que "autoridades del Ministerio de Defensa de Bolivia dieron la bienvenida" a Ryan, cuya visita es la primera que realiza un "alto representante militar" de EE.UU. a la nación andina desde 2006, "lo que señala la intención de ambos países de fortalecer las relaciones bilaterales".

Además de reunirse "con homólogos bolivianos", el jefe militar estadounidense también visitará la sede diplomática de su país en La Paz y "hablará con los cadetes del Colegio Militar del Ejército", indicó la embajada.

"Me honra estar aquí y traer conmigo el respeto y el compromiso del Comando Sur de los Estados Unidos. Nuestras Fuerzas Armadas están unidas por un compromiso compartido de servir a nuestros pueblos, defender a nuestras naciones y actuar con profesionalismo e integridad", expresó Ryan, citado en el comunicado.

"Estos valores compartidos hacen posibles alianzas como la nuestra", añadió el jefe militar, que asumió el mando del Ejército Sur en junio de 2024.

El comunicado menciona que el Ejército Sur de EE.UU. "lleva a cabo actividades de cooperación en seguridad en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe en apoyo al Comando Sur del Ejército" estadounidense.

Desde que Rodrigo Paz asumió la Presidencia de Bolivia en noviembre pasado, su Gobierno inició un proceso para restablecer las relaciones con EE.UU., que se mantienen a nivel de encargados de Negocios desde 2008.

Ese año, el entonces presidente izquierdista Evo Morales (2006-2019) expulsó de Bolivia al embajador estadounidense Philip Goldberg y posteriormente también a las agencias de cooperación y antidrogas de EE.UU., acusándolos de una supuesta conspiración contra su Gobierno, algo que la Casa Blanca siempre negó.