Los sindicatos convocantes, que en Bruselas estiman una participación anual de unas 15.000 personas y medio centenar de asociaciones, destacan este año el "carácter festivo y unificador" de esta manifestación en medio de "un sombrío clima social y político".
"Es una forma de revitalizar a activistas, simpatizantes y a todos aquellos que defienden la justicia social", explica la Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB-ABVV), una de las agrupaciones convocantes, que se desplegará en ocho puntos del país con un programa de conciertos, bailes multiculturales, carpas, actividades infantiles o planes gastronómicos.
Las organizaciones sindicales han llevado a cabo varias movilizaciones en el último año contra una serie de políticas de austeridad con las que el llamado 'Ejecutivo Arizona', conformado por cinco partidos, pretende ahorrar en gasto público y reducir déficit y deuda, con un plan presupuestario que tras meses de negociaciones acordó un ahorro de 9.200 millones de euros para 2029.
Entre las medidas, se incluyen la finalización del paro indefinido, ahora limitado a dos años, o mayores controles sobre la búsqueda de trabajo de las personas desempleadas o de baja médica por enfermedad.
Además, los trabajadores belgas rechazan la congelación de la indexación automática de los salarios conforme a los precios, con la adición de un "tope" que se aplicará a empleados tanto del sector público como del privado, una medida que tachan de "ataque directo a su poder adquisitivo".
Denuncian que esta pérdida de capacidad económica se ha visto aún más agravada por el conflicto en Oriente Medio y un contexto global que "aumenta la incertidumbre en lo que respecta a los precios del combustible y la energía, y las repercusiones que esto puede tener en otros productos".
Ante esta carestía energética y sus efectos económicos, el primer ministro de Bélgica, el nacionalista flamenco Bart de Wever, insistió en que no propondrá más medidas de alivio económico porque no hay margen fiscal. "No he dicho que no haya que ayudar a la gente, pero no hay dinero", declaró.
Por otra parte, la fuerza laboral belga impugna la reforma de las pensiones, que incorpora una penalización del 2 % de la prestación por cada año adelantado y con la que la coalición de gobierno trata de desincentivar la jubilación anticipada y fomentar la jubilación tardía. Se trata de una medida que afectará "especialmente a mujeres", según la FGTB.
Por último, los empleados del sector público belga achacan a De Wever la falta de inversión en los servicios públicos, que consideran que se están "desmantelando".
Todas estas medidas han ido elevando el descontento de miles de trabajadores del país, que durante el último año y medio han implementado "un plan de acción sindical contra las reformas antisociales del gobierno de Arizona", con movilizaciones nacionales y huelgas que han afectado gravemente al transporte y a servicios públicos del país como la educación y la sanidad.
El siguiente paso de ese marco de protestas se llevará a cabo el próximo 12 de mayo, con una manifestación nacional que previsiblemente causará la suspensión de la mitad de los vuelos de salida del aeropuerto de Bruselas y afecciones en el transporte público y distintos servicios en toda Bélgica.
