En su dictamen publicado este jueves, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) señala que desde el punto de vista objetivo no se puede justificar ninguna de las sospechas de parcialidad de ese juez, identificado únicamente por sus iniciales R.M.
Sanader justificaba su denuncia de parcialidad explicando que ese magistrado que dictó contra él una condena a seis años de cárcel por abuso de poder y abuso de autoridad en relación con la venta de un bien inmobiliario en Zagreb, había sido abogado de otro acusado en un proceso penal previo también contra él por otro caso de corrupción, conocido como 'Fimi Media'.
Sin embargo, los jueces europeos subrayan que los dos casos no estaban relacionados y que ninguna de las conclusiones en los dictámenes del caso 'Fimi Media' prejuzgaban sobre la culpabilidad de Sanader en el caso 'Planinska', el referido a la venta de ese bien inmobiliario en Zagreb.
Además, hacen notar que R.M había sido abogado durante más de cuatro años antes de implicarse como juez en el procedimiento ante el Constitucional por el sumario de 'Planinska'.
Y también que, aunque durante el juicio de 'Fimi Media' hizo declaraciones contra Sanader, se tienen que entender "en el contexto del papel que tenía como defensor de su cliente" y "no pueden justificar desde el punto de vista objetivo" su presunta imparcialidad en el caso 'Planinska' que "fue ulterior y sin relación con el primero".
Sin embargo, el TEDH admitió que Mladen Mlinarevic, otro hombre que fue juzgado y condenado junto al antiguo primer ministro croata por el caso 'Planinska', sí que tenía razones legítimas para dudar de la imparcialidad de R.M. como presidente del tribunal.
La razón es que desde que R.M. fue nombrado en el Constitucional, su bufete de abogados (en el que era la principal figura) había sido comprado por otro gabinete de abogados que defendía a otro de los acusados en el procedimiento contra Mlinarevic.
El Tribunal de Estrasburgo estima, a ese respecto, que se violaron los derechos de Mlinarevic, y esa condena sirve como una justa satisfacción por los daños morales que este segundo demandante puede haber sufrido.
Sanader dimitió como primer ministro de forma imprevista en 2009 y al año siguiente huyó del país al ser acusado de corrupción, pero pudo ser detenido en Austria y extraditado a Croacia en 2011.
Estuvo en la cárcel entre 2012 y 2015 y luego desde 2019 hasta julio del pasado año, cuando salió en libertad condicional por tres condenas por corrupción en las que se demostró, entre otras cosas, que había financiado de forma irregular su partido, el conservador HDZ.
