Un tribunal neozelandés deniega la apelación del autor de la matanza de Christchurch

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Sídney (Australia), 30 abr (EFE).- El autor del atentado contra dos mezquitas en la ciudad neozelandesa de Christchurch (este de la Isla Sur) en 2019, el australiano Brenton Tarrant, seguirá cumpliendo cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional después de que el Tribunal de Apelación desestimara su intento de anular la condena.

En una decisión unánime dada a conocer esta jueves, la corte rechazó conceder autorización para tramitar el recurso presentado fuera de plazo y concluyó que la apelación carecía de fundamento, al no existir defensa jurídica plausible ni pruebas que sustenten la alegación de que su declaración de culpabilidad fue involuntaria.

El atentado, que dejó 51 muertos, se produjo el 15 de marzo de 2019, cuando el condenado abrió fuego con armas semiautomáticas contra fieles en dos mezquitas de Christchurch, retransmitiendo en directo los disparos durante varios minutos tras haber difundido previamente un manifiesto en Internet.

Tarrant, que se declaró culpable en marzo de 2020 y fue condenado en agosto de ese año, había argumentado en una audiencia celebrada en Auckland en febrero de este año que las condiciones de su detención fueron "tortuosas e inhumanas", lo que, según sostuvo, afectó a su estado mental e influyó en su decisión de admitir los cargos.

Durante la vista, el reo aseguró que cualquier muestra de arrepentimiento expresada antes de la sentencia respondía a un estado "irracional" derivado del aislamiento y el deterioro psicológico en prisión, y afirmó que se vio "forzado" a declararse culpable por temor a no poder defenderse adecuadamente.

Sin embargo, el tribunal determinó hoy que no había evidencia que respaldara esas afirmaciones y recordó que evaluaciones psicológicas previas ya habían concluido que el acusado estaba en condiciones de afrontar el proceso judicial y dar instrucciones a su defensa.

Además, los jueces destacaron el retraso significativo en la presentación del recurso, más de un año fuera del plazo legal, y consideraron insuficientes las explicaciones ofrecidas por el condenado.

Tras conocerse el fallo, supervivientes y familiares de las víctimas expresaron su alivio, al considerar que evita reabrir el trauma que habría supuesto un nuevo juicio, según declaraciones recogidas por la radio pública neozelandesa RNZ.

Después de la matanza de 2019, el Gobierno de Nueva Zelanda endureció la legislación sobre armas y promovió iniciativas para combatir el extremismo violento en Internet.