El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, anunció el jueves que suspendía las votaciones primarias del próximo 16 de mayo aduciendo que el fallo recién emitido por el Supremo “prohíbe de hecho” al estado celebrar las primarias con los distritos actuales, según explicó en un comunicado.
La decisión de la máxima corte limitó el rediseño de mapas electorales en Luisiana por motivos raciales, al entender que la Ley de Derechos Electorales no exigía que el estado crease un segundo distrito de mayoría afroamericana.
Los demandantes alegan que con la suspensión de las primarias Landry está allanando el camino para que la Legislatura estatal redibuje el mapa de distritos congresionales de Luisiana con el fin de socavar la representación política de la población negra.
Además, argumentan que la orden ejecutiva del gobernador “excede” el alcance de su autoridad bajo la ley de Luisiana y usurpa indebidamente la autoridad de la Corte Suprema de los EE. UU. para decidir cómo debe aplicarse su fallo en las elecciones de mitad de mandato de este año.
Los estatutos de emergencia de Luisiana relativos a la suspensión de elecciones no autorizan la suspensión de una elección que ya está en curso, aseguró la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), que representa a los demandantes.
La moción también advierte que la suspensión "siembra el caos" en un proceso electoral y pone en riesgo los votos de las muchas personas que ya han emitido su voto por correo.
“Cualquier esfuerzo de última hora para alterar los procedimientos electorales o promulgar mapas discriminatorios debe ser detenido”, dijeron los demandantes en un comunicado.
La querella legal fue presentada por la ACLU y el Fondo de Defensa Legal en nombre de la Liga de Mujeres Votantes de Luisiana; La National Association for the Advancement of Colored People (NAACP), la organización de derechos civiles más antigua y grande de Estados Unidos; la Power Coalition for Equity and Justice y tres votantes.
