Así lo indicó en una conversación telefónica que mantuvieron ambos sobre "el progreso de las negociaciones en curso y la actividad diplomática actual" para evitar una escalada en el golfo Pérsico, informó en un comunicado el Ministerio de Exteriores catarí.
En este escenario, Doha reafirmó a Teherán "el pleno apoyo a los esfuerzos de mediación destinados a poner fin a la crisis pacíficamente, y subrayó la necesidad de que todas las partes cooperen con estos esfuerzos para reducir la probabilidad de una nueva escalada".
Asimismo, Bin Abdulrahman trasladó a Araqchí que "la libertad de navegación es un principio fundamental e innegociable, y que cerrar el estrecho de Ormuz o utilizarlo como moneda de cambio solo agravará la crisis y pondrá en peligro los intereses vitales de los países de la región".
El ministro catarí advirtió al iraní de las "posibles repercusiones negativas en el suministro mundial de energía y alimentos, así como en la estabilidad del mercado y las cadenas de suministro".
El secretario general de la ONU, António Guterres, ya alertó este jueves de que las limitaciones a la navegación están afectando al transporte de petróleo, gas, fertilizantes y otros bienes esenciales, con efectos en cadena sobre la energía, la industria, el transporte y los alimentos".
Araqchí ha mantenido en los últimos días intensos contactos con países del Golfo ante la incertidumbre sobre un posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos, y cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que la última propuesta iraní para las negociaciones es insatisfactoria.
Irán envió su propuesta a través de Pakistán como país mediador en las conversaciones y, según informaciones periodísticas, ofrece la reapertura del estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento del cerco estadounidense sobre puertos y buques iraníes.
Las partes acordaron el pasado 8 de abril una tregua inicial de dos semanas tras 39 días de enfrentamientos, que posteriormente fue prorrogada de forma indefinida para dar margen a las negociaciones entre Teherán y Washington, pero las conversaciones directas permanecen estancadas por el bloqueo que ambas mantienen al estrecho de Ormuz.
