Al menos 27 municipios de este estado brasileño permanecen en situación de emergencia, según los últimos datos difundidos por la Defensa Civil regional.
Las intensas lluvias, que comenzaron desde el viernes, provocaron deslizamientos de tierra en la región metropolitana de Recife, capital pernambucana, donde murieron seis personas, entre ellas un bebé de seis meses y dos menores de uno y siete años.
Hasta el momento, 9.400 personas han sido desplazadas, de las cuales 1.600 perdieron completamente sus hogares.
Los temporales también han azotado al vecino estado de Paraíba, donde se reportaron dos muertos por electrocución y 1.500 familias desalojadas, según datos preliminares de las autoridades locales.
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Las autoridades mantienen la alerta en toda la región ante la posibilidad de nuevos deslizamientos y crecidas repentinas, mientras continúan las labores de rescate y asistencia a los damnificados.
Los desastres ocasionados por las lluvias en el noreste de Brasil se suman a los ocurridos en febrero por los devastadores aguaceros en el estado de Minas Gerais, donde las precipitaciones dejaron al menos 66 muertos y tres desaparecidos.
Los temporales han azotado fuertemente al país en los últimos dos años, siendo las inundaciones del estado de Río Grande do Sul, en mayo de 2024, las de mayor impacto, con un saldo de 183 muertos y cerca de 700.000 desplazados, el peor desastre natural en la historia de la región.
