La comisionada responsable de la investigación, Virginia Bell, señaló en la apertura de las sesiones que el organismo ha recibido miles de aportaciones, entre ellas relatos personales de ciudadanos judíos que han sufrido actos de hostilidad, y advirtió que algunos potenciales testigos temen declarar por miedo a represalias.
Entre los primeros testimonios figura el de Sheina Gutnick, hija de una de las 15 víctimas mortales del atentado de Bondi (este de Sídney), ocurrido mientras un grupo de personas celebraba la festividad judía de Janucá.
La mujer denunció haber recibido mensajes de odio tras la muerte de su padre, fallecido al intentar frenar a los atacantes, que eran padre e hijo, y afirmó que desde 2023 percibe un incremento de expresiones antisemitas en el espacio público, lo que -asegura- ha generado un clima de inseguridad.
Otro compareciente, identificado como AAL, expresó su preocupación por el deterioro del entorno social en Australia y cuestionó si el país sigue siendo un lugar seguro para las futuras generaciones.
La comisión, creada tras el atentado de Bondi, busca analizar las causas del repunte del antisemitismo y proponer medidas para prevenir nuevos episodios de violencia, así como reforzar la cohesión social.
En paralelo, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, anunció la adopción de las recomendaciones de un informe preliminar presentado la semana pasada, que incluye una reforma del control de armas mediante un marco nacional más homogéneo y un programa de recompra.
El documento concluye que no hubo fallos estructurales en la respuesta al atentado, aunque recomienda mejorar la coordinación entre agencias de seguridad, revisar los equipos antiterroristas y reforzar la protección en eventos considerados de alto riesgo.
La comisión continuará sus audiencias en las próximas semanas y prevé presentar su informe final en diciembre, coincidiendo con el primer aniversario del ataque.
