A través de Facebook, el hijo de Suu Kyi, afincado en Reino Unido, reiteró este lunes que no ha podido hablar con su madre, de 80 años de edad, por lo que pone en duda el anuncio de excarcelación, según el cual la exlíder seguirá cumpliendo su pena en una "vivienda designada" con ubicación hasta ahora desconocida.
Según medios independientes birmanos, la condena de Suu Kyi ha sido reducida hasta los 18 años, de los 27 previos, si bien su abogado aseguró a EFE no poder confirmarlo.
"Hasta que un órgano independiente como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) o el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias pueda verificar su estado y paradero, no puedo confiar en lo que se está diciendo", sostuvo.
Aris insistió en que el arresto domiciliario, anunciado después de tres años de incomunicación entre Suu Kyi y sus familiares, no representa su libertad y que, por el contrario, la política "sigue siendo una rehén" del régimen que preside el general golpista Min Aung Hlaing.
"Simplemente quiero poder volver a verla y saber que ella está bien", añadió.
El viernes pasado, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dijo que tomaba nota del anuncio sobre Suu Kyi e instó una vez más a las autoridades a liberar sin condiciones a todos los prisioneros políticos, cifrados este jueves en 22.047 por la ONG birmana AAPP.
Fuentes de la Liga Nacional para la Democracia (LND) de Suu Kyi dijeron que su emblemática casa de Rangún, convertida en icono de la resistencia birmana y donde ya pasó más de una década bajo arresto domiciliario, sigue cerrada al público.
Los militares, que ordenaron el arresto de la política en 2021 tras el golpe de Estado, difundieron por televisión imágenes en las que aparece visiblemente delgada y con su característica cola de caballo, sentada frente a dos agentes de seguridad, si bien no ha sido posible verificar la fecha de las grabaciones.
El actual Gobierno militar es el impulsor del golpe de Estado que frustró la transición democrática birmana, con Suu Kyi al frente, y exacerbó la guerra de guerrillas que el país arrastra desde hace décadas, sumiendo a Birmania en una espiral de crisis y aislamiento internacional.
