"Está prohibido izar banderas políticas y sectarias y corear consignas de todo tipo en La Meca, Medina, en el interior de los lugares sagrados, la Gran Mezquita, la Mezquita del Profeta, sus patios y las vías que conducen a ellos", ha advertido el Ministerio de Interior en una alerta reproducida por medios saudíes este domingo.
Tampoco se permitirán las manifestaciones y concentraciones que puedan alterar el orden en todas las áreas donde se desarrollarán los rituales al considerar que el "'hach' es un espacio dedicado exclusivamente al culto y la devoción".
Los infractores se exponen a graves penalizaciones que pueden incluir desde la expulsión de los lugares sagrados hasta acciones legales y deportación, dependiendo de la gravedad de la infracción, según los medios oficiales saudíes.
Estas medidas han sido anunciadas en un momento de tensión entre las comunidades musulmanas suníes y chiíes, esta última rama del islam mayoritaria en Irán y que también profesan los simpatizantes de formaciones políticas y armadas alineadas con Teherán como el movimiento libanés Hizbulá, los hutíes del Yemen o las milicias de Irak.
Históricamente, el uso de eslóganes políticos y sectarios vinculados con la geopolítica de Oriente Medio ha generado graves incidentes de seguridad y fuertes tensiones políticas.
En 1987, peregrinos iraníes organizaron una manifestación bajo el lema 'Distanciamiento de los infieles', una práctica promovida por el fundador de la República Islámica, el Ayatolá Jomeini, con eslóganes contra Estados Unidos, Israel y la propia dinastía Al Saud, de Arabia Saudí, país que lidera el islam suní.
La protesta degeneró en violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad saudíes en los que murieron más de 400 personas, en su mayoría iraníes, y miles resultaron heridos.
Eso supuso, además, la ruptura durante años de las relaciones diplomáticas entre Riad y Teherán y la suspensión durante tres años de la participación de los files iraníes en la peregrinación.
Además de Riad, países como Irak han emitido alertas estrictas a sus propios ciudadanos antes de viajar a la peregrinación para evitar que muestren símbolos o imágenes de líderes políticos y religiosos chiíes o suníes que puedan ser catalogados como provocación sectaria por las autoridades saudíes.
La peregrinación es obligatoria al menos una vez en la vida para cada uno de los más de 1.800 millones de musulmanes del mundo cuya salud y recursos económicos se lo permita.
