El ministro francés del Interior, Laurent Núñez, indicó en una entrevista publicada por el dominical La Tribune Dimanche que va a recibir "en unos días" en París a su "homólogo argelino", Saïd Sayoud, e hizo hincapié en que "es una señal positiva".
"Progresivamente se restablece una cooperación en materia de seguridad", añadió Núñez, que estuvo precisamente en Argel invitado por Sayoud, en lo que marcó una inflexión en la dinámica entre Francia y su antigua colonia tras muchos meses de desencuentros.
Otra muestra de esta nueva dinámica es la visita que va a realizar a Argel el ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, que el sábado por boca de su gabinete destacó que el objetivo es abrir "un nuevo capítulo de la cooperación judicial.
La emisora Radio France avanzó que Darmanin, que tiene programado un encuentro con su homólogo, el titular de Justicia, Lotfi Boudjemaa, también será recibido por el presidente, Abdelmajid Tebboune.
Los dos ministros de Justicia deben abordar cuestiones sensibles como la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico o la delincuencia organizada.
Pero Darmanin tiene un especial interés en hablar de la situación del periodista francés Christophe Gleizes, detenido en mayo de 2024 en la región argelina de Cabilia cuando hacía un reportaje y condenado después a siete años de cárcel por apología del terrorismo.
Un asunto que también estará presente en el encuentro entre Sayoud y Núñez, que al ser preguntado sobre la posibilidad de que sea liberado antes del Mundial de fútbol, que es un horizonte fijado por el colectivo movilizado en apoyo del periodista, respondió que no sabía nada y que no quería entrar en esa cuestión, pero que mantiene "la esperanza".
El encarcelamiento y la condena de Gleizes se consideran muy ampliamente en Francia como un instrumento de chantaje de las autoridades argelinas hacia París, como ya ocurrió también con la detención y la condena del escritor Boualem Sansal hasta que fue indultado por Tebboune en noviembre.
Hasta que fue reemplazado en octubre de 2025, el antecesor de Núñez al frente del Ministerio del Interior, Bruno Retailleau, había adoptado una postura totalmente diferente, basada en la denuncia pública de la situación de Sansal y Gleizes, las acusaciones contra Argel, y las amenazas de denunciar acuerdos bilaterales de cooperación, sobre todo en el terreno migratorio.
El actual titular francés, preguntado sobre la "relación de fuerza" con Argelia que reivindicaba Retailleau, explicó que "en el terreno de la seguridad y de las migraciones, estamos obligados a discutir con Argelia".
Núñez procede de una familia de origen español que se había instalado en la Argelia francesa a finales del siglo XIX y que tuvo que irse con la independencia del país norteafricano en 1962 y tiene una muy amplia experiencia en el campo de la seguridad y de la lucha antiterrorista por los puestos que ha tenido a lo largo de su carrera en el Ministerio del Interior desde hace casi 30 años.
Para él, Argelia "es un gran país" e importante en cuestiones de inteligencia y de seguridad, dada su posición en el Magreb, desde el Mediterráneo hasta el desierto del Sáhara su historia y sus relaciones en toda la región por lo que relacionarse con él "es necesario".
Detrás de todos estos movimientos está la voluntad de restablecer una relación bilateral que ha pasado por horas muy bajas en los dos últimos años, sobre todo desde que en julio de 2024 el presidente francés, Emmanuel Macron, formalizó un alineamiento total con Rabat sobre el futuro del Sáhara Occidental, al decir que la soberanía marroquí era la única expectativa para la excolonia española.
Eso desencadenó por parte de Argel, que es el principal soporte de los independentistas saharauis del Frente Polisario, una casi ruptura entre París y Argel, que empezó con la retirada de su embajador en la capital francesa, a lo que siguieron sucesivos choques.
