Escasez y precios elevados golpean a La Paz en medio de las protestas contra el Gobierno

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La Paz, 20 may (EFE).- Las protestas y bloqueos de caminos con los que distintos sectores sociales exigen la renuncia del presidente boliviano, Rodrigo Paz, han llevado a las ciudades de La Paz y El Alto al borde del desabastecimiento de alimentos y combustibles, mientras crecen los reclamos de la población afectada por una solución inmediata a esta situación.

La Federación de Campesinos de La Paz 'Tupac Katari' inició hace dos semanas los bloqueos de carreteras en ese departamento, que es la sede del Gobierno y el Legislativo, sumando apoyos de la Central Obrera Boliviana (COB) y los seguidores del exmandatario Evo Morales (2006-2019), para pedir la renuncia de Paz.

El ingreso de alimentos, medicamentos y combustibles por tierra es complejo, mientras que lo poco que se vende en los mercados populares, donde los comerciantes trabajan a medias, ha duplicado o triplicado su precio, según constató EFE.

"Por lo que veo no quiere ceder ni el Gobierno ni los marchistas, nadie", lamentó Jackeline, una ama de casa que hizo fila durante tres horas para comprar un pollo al doble de precio en un supermercado de la estatal Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa).

En ese lugar, ubicado en la céntrica zona de Miraflores, decenas de personas aguardaron desde la madrugada su turno para conseguir un solo pollo, suficiente apenas para cubrir dos días de alimentación de una familia pequeña, según comentaron.

Ante esta situación, muchas familias optaron por pedir a sus parientes en el interior de Bolivia que les envíen carne de pollo o de res en encomiendas aéreas, que tardan entre uno y dos días en llegar a destino.

"Estoy despachando una encomienda para mis familiares en La Paz (...) es algo paliativo para algunos días. Todo el mundo está mandando carne, pollo, porque allí no hay", dijo a EFE Osvaldo Otterburg, mientras esperaba su turno en las oficinas de una línea aérea en la ciudad oriental de Santa Cruz.

Como Otterburg, decenas de personas colocaron alimentos congelados en envases térmicos desechables, bien sellados y con los nombres de los destinatarios, mientras aguardaban concretar su despacho hacia La Paz.

A la falta de alimentos se suma la escasez de combustibles, ya que los camiones cisterna con gasolina y diésel no logran pasar los cortes de carreteras para abastecer a La Paz y la vecina ciudad de El Alto, afectada también por bloqueos callejeros de los movilizados.

Eduardo Fernández contó a EFE que comenzó a hacer fila por combustible en una estación céntrica de La Paz el lunes por la mañana, donde aún permanecía hoy tras pasar dos noches en su vehículo.

"Hoy no hay ninguna seguridad de que llegue la gasolina porque en la planta no hay", afirmó.

El sábado, tras un operativo conjunto de la Policía y los militares se habilitó por unas horas un "corredor humanitario" para permitir el paso de combustible y de algunos vehículos, medida que derivó en enfrentamientos con los manifestantes en una zona de El Alto.

Por su parte, Elizabeth Pérez, vendedora de desayunos en un mercado popular, mencionó a EFE que quienes más sienten el efecto de los bloqueos y la escasez son las personas que "viven al día" como comerciantes o transportistas, por lo que también le toca ajustar el precio de sus ventas cada jornada.

En La Paz hay negocios cerrados y otros que operan parcialmente por la falta de insumos o ante el temor de que las manifestaciones se desborden y se tornen violentas, como ocurrió el lunes.

Además, el recojo de basura es irregular por la falta de combustible, lo que provoca la acumulación de desechos en las calles.

El Gobierno realiza desde la semana pasada un "puente aéreo" para trasladar alimentos a las ciudades bloqueadas, una operación que tiene el apoyo de dos aviones Hércules de Argentina que permanecerán en Bolivia hasta el viernes.

Además, las autoridades bolivianas advirtieron que, a raíz de los conflictos, la comida para los hogares estatales de niños en La Paz alcanzará solo hasta el jueves.