Así lo manifestaron estudiantes y líderes activistas de la región, quienes coinciden en que la política tradicional se ha transformado en un "negocio" inaccesible, en el marco del encuentro 'Gobiernos del futuro: Expectativas de la Juventud'.
Yennifer de la Cruz, estudiante de Derecho en Guatemala, afirmó que el nudo del problema radica en el "adultocentrismo" arraigado en las instituciones públicas y en la profunda escasez de formación política.
Según De la Cruz, la actividad partidaria en el continente pasó a ser monopolizada por cúpulas de poder que demandan un capital económico inmenso para aspirar a cargos de representación, lo cual imposibilita la inserción de jóvenes de bajos recursos.
"La política no se ve como una vocación, sino como un negocio elitista", denunció la joven en un vídeo divulgado este miércoles durante América Habla, una sección del foro 'Gobiernos del futuro: Expectativas de la Juventud', un foro organizado conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia EFE.
América Habla busca dar voz a jóvenes que no están presentes físicamente en el evento, a través de entrevistas realizadas por periodistas de EFE en toda América.
América Latina es la región en desarrollo más democrática del mundo, con más de cuatro de cada cinco personas viviendo en democracia. Sin embargo, más de seis de cada diez personas dicen estar "insatisfechas" con la democracia.
Un 72 % de las personas de la región cree que su país está gobernado por grupos poderosos para su propio beneficio, según la encuesta Democracias bajo Presión, elaborada por el PNUD.
A este diagnóstico se suma el factor del hastío generalizado ante la impunidad y la corrupción. Desde Argentina, Jorge Manuel, estudiante de Derecho y cofundador de la Fundación Jóvenes por la Transparencia, explicó que el distanciamiento de la juventud está directamente ligado a la falta de herramientas prácticas.
Criticó que la educación secundaria reduzca la enseñanza cívica a la mera memorización teórica de estructuras gubernamentales, lo que no instruye a los ciudadanos en tareas clave como la auditoría social y la fiscalización de obras públicas.
"El problema no es que el joven decida activamente no participar, sino que muchas veces no sabe cómo hacerlo", enfatizó.
Finalmente, las consecuencias materiales de este aislamiento democrático se traducen en una creciente vulnerabilidad económica.
De acuerdo con los análisis de los participantes, la crisis del modelo democrático liberal en la región coincide con una asfixia financiera que golpea principalmente a los sectores juveniles mediante el subempleo y la precariedad laboral.
Para los líderes comunitarios, revertir la apatía juvenil requiere desmontar los filtros económicos de los partidos políticos y reconfigurar la educación cívica hacia un ejercicio práctico, transparente y verdaderamente inclusivo.
