Tras agradecer el premio y dedicárselo a sus productores por tener el valor de hacer esta película que crítica duramente la corrupción en Rusia bajo el Gobierno de Putin, el realizador quiso mandar un mensaje a un persona concreta.
A una "persona que seguramente tiene otras decisiones que tomar" en este momento y "que no tiene internet ni estará viendo la retransmisión" de la gala de Cannes.
"Pero sé que gente de su entorno le transmitirá este mensaje", agregó antes de leer un breve texto que llevaba en su móvil.
Como millones de personas en el mundo, el director solo tiene un deseo: "Que las masacres acaben de una vez". "Y la única persona que puede acabar con esa carnicería es Vladímir Putin, presidente de la Federación Rusa".
"Acaba con es carnicería, el mundo entero lo espera", agregó. Unas palabras que provocaron una gran ovación del público que llenaba el Gran Teatro Lumière, donde se celebró la gala de clausura de la 79 edición del Festival de Cannes.
En su película, Zviaguintsev se centra en el personaje de Gleb, un próspero empresario que se enfrenta a dos problemas: la movilización obligatoria de civiles para luchar en la guerra de Ucrania, que amenaza con dejarle sin empleados, y el posible engaño de su mujer, Galina.
