La publicación documenta 11 especies de cedros presentes en el Ecuador continental, incluyendo varias descritas recientemente para la ciencia y otras cuya presencia en el país había pasado desapercibida durante décadas.
El trabajo actualiza el conocimiento taxonómico, ecológico y de conservación de estas especies forestales, fundamentales para los ecosistemas andinos y amazónicos.
Hasta 2007 se reconocían únicamente cuatro especies de Cedrela en el país.
Sin embargo, revisiones taxonómicas y estudios desarrollados entre 2010 y 2025 permitieron identificar nuevas especies como Cedrela domatifolia, Cedrela angusticarpa, Cedrela pubescens y Cedrela brevicarpa, además del registro de especies previamente conocidas solo para Perú y otras regiones de Suramérica.
Según el autor, muchas de estas especies permanecieron "ocultas" dentro del grupo taxonómico Cedrela odorata, lo que evidencia la complejidad evolutiva del género y la necesidad de profundizar en estudios genéticos y ecológicos, indicó este miércoles Inabio en un comunicado.
La obra advierte, además, sobre el grave estado de conservación de varias especies de cedro.
Entre las más amenazadas se encuentran Cedrela angusticarpa, Cedrela brevicarpa, Cedrela kuelapensis y Cedrela saltensis, catalogadas en peligro crítico debido a la deforestación, fragmentación de hábitats y explotación ilegal de madera.
El libro destaca que los cedros constituyen una de las maderas más finas de América tropical, utilizadas históricamente en muebles, puertas, instrumentos musicales y tallas religiosas.
En Quito, por ejemplo, las iglesias del centro histórico conservan altares y mobiliario elaborados con madera de cedro desde la época colonial.
Además de su importancia económica y cultural, el género Cedrela cumple un rol ecológico clave en los bosques húmedos de Ecuador, distribuyéndose desde la Amazonía hasta los Andes, entre los cero y 3.300 metros de altitud.
