La muestra conecta pasado y presente de esta infección de transmisión sexual recorriendo diversos ámbitos del VIH. El objetivo principal es mostrar que el VIH "no es un capítulo cerrado", según contó a EFE Adam Rose, comisario de la exposición.
Las fotografías de pacientes del VIH en la primera sala destinada a ello en Reino Unido ocupan un papel central en 'Ternura y Rabia'. En una de ellas se ve a John y a su novio en la cama del hospital mientras conversan. La primera vez que esta imagen se expuso en 1993 causó una gran sorpresa al ver a dos hombres juntos en una cama de una sala de hospital.
Otro de los objetos destacados es 'La caja de la memoria'. En 1992, Angelina Namiba fue diagnosticada con VIH. En aquel momento, teniendo en cuenta que no había tantos avances médicos para esta infección de transmisión sexual (ITS), le dieron una esperanza de vida de solo seis meses.
Angelina decidió entonces crear un pequeño 'almacén de recuerdos' con objetos que dejaría a su hija si no sobrevivía al VIH. Hay recuerdos como la primera huella de la mano de su hija o su primer par de zapatos, entre otros. Estos objetos se han convertido en una cápsula del tiempo de un momento muy concreto en la vida de Angelina.
Afortunadamente, ella sobrevivió a esta ITS y a día de hoy es una activista que dirige una organización benéfica para ayudar a las madres que son seropositivas en el Reino Unido.
En 1987, la farmacéutica 'Wellcome' produjo bajo la marca 'Retrovir' uno de los primeros medicamentos aprobados para tratar el VIH y, durante varios años, ofreció la única esperanza potencial para muchas personas diagnosticadas con esta enfermedad.
Sin embargo, su elevado coste y disponibilidad limitada suscitaron fuertes críticas. Grupos activistas como ACT UP, cuestionaron las políticas de la farmacéutica argumentando que se estaba priorizando el beneficio económico por encima de la vida de los pacientes.
En enero de 1989, miembros de ACT UP de Londres y Edimburgo organizaron la primera protesta contra 'Wellcome' durante la reunión anual de accionistas de la empresa. En la exposición se recogen las primeras cajas de 'Retrovir' al igual que fotos y recortes de periódico de las primeras protestas de estos activistas.
A día de hoy, ACT UP continúa manifestándose contra los recortes en la financiación contra el VIH porque consideran que "El silencio es muerte". Una de las fotos expuestas muestra una de sus últimas protestas en 2025 en Trafalgar Square, en la que los participantes simulan estar muertos para rememorar y no olvidar las historias de resistencia contra este virus.
'Ternura y Rabia' recorre también historias del VIH fuera de Reino Unido. Un ejemplo de ello es el caso de Mariia, ucraniana. Vive con el VIH desde su nacimiento, nunca ha tenido un 'antes' y un 'después'. Aunque en ocasiones se ha sentido sola y poco comprendida, siempre ha tenido cerca el apoyo de su círculo más cercano.
Además, Mariia narra que con la invasión de Rusia a Ucrania, muchos hospitales y farmacias fueron destruidos y el acceso a los medicamentos se volvió muy difícil para las personas con VIH. Los voluntarios como ella recogen los restos de medicamentos como si fuesen fragmentos de porcelana, guardando cada pastilla que encuentran.
Otra de las historias es la de Emmanuel, una de las primeras personas en Haití en dar testimonio del VIH para ayudar a otras personas a comprender mejor cómo es la vida de las personas que viven con el virus. Actualmente dirige una organización que trabaja con grupos vulnerables, especialmente personas seropositivas y trabajadores sexuales.
También se encuentra la historia de Virginia, argentina que da clases en Londres de jardinería para mejorar el bienestar de las personas que viven con el VIH. Según ella, la jardinería ayuda a reconectar con otros seres vivos y "si aprendes a cultivar, aprendes a cuidarte a ti mismo". EFE.
