"Querido Raúl: Al llegar a los 95 con toda la fuerza de espíritu para continuar las batallas por la paz y el derecho al bienestar y la vida del pueblo cubano, te escribimos pensando en tanto que hemos vivido juntos, en tanto que hemos luchado juntos, y en tanto que tenemos por hacer, para alcanzar, con la misma valentía, el mismo empeño, y la misma responsabilidad, la plenitud que merecen las heroicas familias de Nuestramérica-Caribeña", escribieron Ortega y Murillo.
Con "la permanente inspiración del alma de Fidel (Castro), que sigue iluminando los caminos indispensables e indudables, te decimos, Raúl, compañero, general, líder revolucionario, nuestro afecto, nuestra admiración y nuestra fuerza, siempre más allá", expresó la pareja presidencial nicaragüense.
El también exguerrillero, exministro de las Fuerzas Armadas durante medio siglo y actual "líder al frente de la revolución cubana", según la terminología oficial, celebra su cumpleaños en un momento crítico para el sistema comunista que implantó con su hermano Fidel en Cuba a partir de 1959.
La isla se encuentra sumergida en la mayor crisis económica, social y energética en más de siete décadas y en el cénit -por el momento- de la campaña de máxima presión de EE.UU. que, además de un bloqueo petrolero y nuevas sanciones secundarias, no descarta una intervención militar para imponer cambios políticos y económicos en Cuba.
La incertidumbre le toca asimismo personalmente: tras su acusación por el derribo en 1996 de dos avionetas de una organización cubana en el exilio -y la muerte de sus cuatro tripulantes-, Washington ha asegurado que quiere llevarlo ante un tribunal, lo que ha despertado el fantasma de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificó a Castro de "fugitivo" de la Justicia estadounidense y el fiscal general adjunto de ese país, Todd Blanche, descartó que el proceso fuese meramente simbólico: "Vamos a hacer todo lo posible para traerlo", afirmó.
