La antigua metrópoli, Rusia; la Unión Europea, que ha alentado las aspiraciones de ingreso de Ereván; Estados Unidos, que espera beneficiarse de la paz en el Cáucaso Sur, y la vecina Irán, esperan atentamente los resultados electorales.
Paradójicamente, lo que ocurra en esta pequeña nación sin salida al mar -2,5 millones de personas acudirán a las urnas- puede marcar el futuro de una región puente entre el mercado europeo, las mercancías chinas y los recursos naturales de Asia Central.
El partido Contrato Cívico del primer ministro, Nikol Pashinián, lidera las encuestas con aproximadamente un 30 % de la intención de voto, pero está en el aire si revalidará la mayoría parlamentaria.
Esto no es baladí, ya que el Gobierno necesita esa mayoría para reformar la Constitución y firmar el ansiado tratado de paz con Azerbaiyán, a lo que se opone la oposición prorrusa porque Bakú echó en 2023 a los armenios de Nagorno Karabaj.
Pese a ser el favorito, Pashinián ha optado por la estrategia de no hay mejor defensa que un buen ataque. En su mitin de cierre de campaña arremetió contra aquellos políticos que defienden los intereses de potencias exteriores y pagan sobornos a cambio de votos. Incluso pidió el arresto del opositor y expresidente Robert Kocharián (1998-2008).
De hecho, el Comité de Instrucción ordenó hoy el arresto de más de 40 personas por compra de votos a favor del principal bloque opositor, Armenia Fuerte, liderado por el empresario Samvel Karapetián, el candidato del Kremlin y bajo arresto domiciliario.
Armenia Fuerte, que cuenta con entre un 10 y 15 % de apoyos, según sondéos, acusó al Gobierno de intentar echarle de la carrera presidencial ante la Comisión Electoral Central, que rechazó la protesta.
Rusia ha sido el gran animador de la campaña, ya que ha aprobado innumerables sanciones contra las importaciones agrícolas armenias, lo que ha supuesto pérdidas millonarias para Ereván.
Además, el presidente ruso, Vladímir Putin, demandó la pronta convocatoria de un referéndum para que el país caucásico elija entre la UE y la Unión Económica Eurasiática, a la que pertenece desde 2015, trazando, en caso de negarse, un paralelismo con el conflicto ucraniano. Y es que Moscú insiste en que la UE es su principal enemigo estratégico al apoyar con armamento a Kiev.
Según la prensa independiente, Moscú, que tiene una base militar en el país, financió una campaña mediática de desprestigio de Pashinián y se ofreció a financiar el viaje de miles de votantes residentes en Rusia.
En cambio, en la recta final Moscú ha optado sorprendentemente por defender los procedimientos electorales y acusar al Gobierno armenio de "crimen contra la democracia" por sus presiones a Armenia Fuerte.
"Si ese escenario antidemocrático se lleva a cabo (...) eso pondría en duda todo el proceso electoral", dijo anoche María Zajárova, portavoz de Exteriores rusa, a lo que el expresidente ruso, Dmitri Medvédev, añadió que "dichas elecciones no será consideradas legítimas" y que "incluso Washington y Bruselas no perdonan tales acciones"
Con todo, como ocurriera en Moldavia, la Unión Europea no se ha mantenido al margen y apoyó abiertamente a Pashinián al celebrar en mayo en Ereván su primera cumbre bilateral y la reunión de la Comunidad Política Europea.
No se limitó a ello, ya que tras anunciar Moscú las sanciones contra Ereván, Bruselas le concedió esta semana una ayuda de 50 millones de euros para sufragar las pérdidas causadas al sector agrícola y e incluso abrió el mercado a las flores armenias.
"Esto es coerción económica (...) Moscú está militarizando las relaciones económicas para ejercer presión política", dijo Ursula von der Leyen, jefa de la Comisión Europea, tras hablar por teléfono con Pashinián.
Mientras, el presidente de EE.UU., Donald Trump, que acogió el pasado año la firma del preacuerdo de paz entre armenios y azerbaiyanos en la Casa Blanca, apoyó la reelección del líder armenio en sus redes sociales.
Éste respondió aprobando el memorándum para el tendido del TRIPP (Ruta de Trump para la Paz y la Prosperidad) y anunciando este viernes el concurso para la reparación de la vía férrea que enlazará Turquía y Azerbaiyán por un corredor armenio.
"Los rusos no están nada contentos con nuestra participación allí. Yo creo que es evidente que les gustaría que el actual primer ministro perdiera las elecciones como resultado de su creciente relación con EE.UU.", dijo Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., al intervenir ante el Congreso.
