La sesión de la Cámara de Diputados se instaló bajo la modalidad híbrida, con legisladores presentes y otros que siguieron el debate de forma virtual, desde las 17:00 del sábado hora local (21:00 GMT), para tratar con carácter de urgencia la norma, cuyo debate se prolongó hasta casi las 6:00 del domingo (10:00 GMT).
La norma fue aprobada con 79 votos a favor, más de dos tercios de los asistentes.
El diputado Manolo Rojas, del oficialista Partido Demócrata Cristiano (PDC), afirmó durante el debate que la aprobación de la norma "es algo que necesita el pueblo boliviano y, sobre todo, el Estado para salvaguardar el orden constitucional".
Por su parte, Basilia Cruz, de la opositora Alianza Popular, sostuvo que la norma es una "carta abierta" para la actuación de la Policía y las Fuerzas Armadas, por lo que instó a que los conflictos que vive el país se resuelvan mediante el "diálogo".
La ley aprobada busca regular la aplicación de estados de excepción en casos de conmoción interna y otros acontecimientos, conforme a la Constitución y a los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Bolivia.
Entre sus fines están la "preservación del orden democrático" y la "estabilidad institucional del Estado", mediante una "proporcionalidad razonable" ante la amenaza detectada.
En los casos de conmoción interna, otorga a la Policía un rol principal, con respaldo limitado de las Fuerzas Armadas, y prevé restricciones temporales a actividades que contribuyan a esa situación crítica.
La ley sancionada por el Legislativo pasó al Ejecutivo para su aprobación presidencial y aún resta esperar si Paz decide o no declarar el estado de excepción en Bolivia.
Bolivia sufre desde hace más de un mes los bloqueos de caminos que lideran la Federación de Campesinos 'Túpac Katari' y la Central Obrera Boliviana, a los que se sumaron los grupos leales al expresidente Evo Morales (2006-2019), quienes piden la renuncia de Paz como "única demanda".
En las últimas semanas, los bloqueos de carreteras se extendieron a ocho de las nueve regiones de Bolivia, provocando escasez de alimentos, combustibles, medicamentos y, especialmente, oxígeno medicinal para los centros de salud.
Durante el conflicto han muerto siete personas por falta de atención médica oportuna debido a los bloqueos y otras tres en el contexto de las protestas, entre ellas un manifestante que recibió un disparo durante un operativo de desbloqueo, según datos de la Defensoría del Pueblo.
La Policía y el Ejército ejecutó el fin de semana una acción conjunta en una carretera del este del país, que culminó con varios heridos, entre ellos cuatro agentes antidisturbios que recibieron disparos.
El Gobierno reiteró recientemente su voluntad de dialogar para encontrar una salida a esta crisis, pero los líderes de los sectores en protesta reiteraron su posición e instaron a Paz a renunciar a la Presidencia.
