Kuczynski acudió a su recinto de votación en silla de ruedas y en declaraciones a EFE destacó la organización de estos comicios y la agilidad de flujo de votantes en el colegio que tenía asignado en el distrito de San Isidro, uno de los más acomodados y pudientes de la capital, Lima.
El expresidente, que fue candidato a senador en estos comicios sin lograr salir elegido, intervino en la campaña de la segunda vuelta al haber recibido en su casa a Fujimori con el objetivo de mostrar un gesto de reconciliación con ella.
PPK, como se le conoce popularmente al exmandatario, venció a Fujimori en las elecciones de 2016, pero la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) ejerció desde el Parlamento una gran presión a su gobierno hasta forzarlo a dimitir bajo sospechas de corrupción cuando ejerció de ministro con el exmandatario Alejandro Toledo (2001-2006).
Recientemente, la Justicia peruana archivó el proceso contra Kuczynski por supuestos aportes irregulares de la constructora brasileña Odebrecht a sus campañas electorales, pero mantiene abiertos los procesos por supuestos sobornos encubiertos de la misma empresa a través de consultorías privadas cuando tenía el rol de ministro a inicios de los años 2000.
Más de 27,3 millones de peruanos están convocados a las urnas para elegir a la opción que obtendrá el derecho de gobernar el país por los próximos cinco años (2026-2031), lo que será el noveno presidente del país en los últimos diez años, tras una década de inestabilidad política por una sucesión de destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento.
La elección se disputa entre Fujimori, cuyo padre fue condenado por delitos de lesa humanidad y escándalos de corrupción; y Sánchez, que reivindica al expresidente Castillo, quien cumple un condena de 11 años y 5 meses de prisión, y al que ha prometido liberar.
