"Perdimos la paciencia con los fabricantes. Ellos necesitan hacer las reformas necesarias para poder mejorar su desempeño", afirmó este domingo el director general de la IATA, Willie Walsh, en la ceremonia de apertura de la reunión anual de la entidad en Río de Janeiro.
El dirigente aseguró que, pese a esos atrasos y a los problemas con los productos entregados, los fabricantes tienen un margen de ganancias del 20 %, que calificó como de "niveles jamás vistos".
"Dejen de aprovecharse de nosotros", afirmó Walsh ante cientos de ejecutivos de empresas aéreas de todo el mundo al insistir en que los fabricantes "abusan con los precios" por tener pocos competidores.
El dirigente dijo poco después en una rueda de prensa que tuvo que subir el tono debido a que ninguna empresa del mundo consigue entregar sus productos con atrasos y aumentar sus ganancias, y a que las aerolíneas se decepcionan al recibir motores que dejan a desear.
"Tienen que comprometerse con sus clientes. Entregar motores como lo hacían antes. Antes no discutíamos la confianza de los motores ni nos preguntábamos si un motor iba o no a funcionar. Tienen que volver a ofrecer ese desempeño que era bueno", dijo.
Walsh dijo que el problema se agrava debido a que la flota global tiene una edad media récord de 15,2 años de operación y a que las aerolíneas necesitan renovar sus aviones en medio de atrasos de las entregas y de cuellos de botellas en la cadena de suministros.
Según la IATA, el sector opera actualmente con un déficit de 5.000 aeronaves de última generación con respecto a lo planificado, lo que afecta la capacidad y la eficacia.
La entidad asegura que los problemas de la cadena de suministro y los fallos técnicos provocaron pérdidas por al menos 11.000 millones de dólares el año pasado.
"Los atrasos en las entregas son decepcionantes porque nos hacen operar con aeronaves más antiguas cuyos costos mayores porque queman más combustible", afirmó Walsh.
