En una carta enviada a los ministros de Salud de esos países, el director general de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) Jean Kaseya, pidió adoptar medidas coordinadas para reducir el riesgo de transmisión transfronteriza sin afectar a la movilidad, el comercio o las operaciones humanitarias.
La agencia sanitaria africana subrayó que los controles de salida no pretenden restringir los viajes ni el comercio, sino reforzar la detección temprana de posibles casos y aumentar la confianza de viajeros, comunidades y socios internacionales.
"Proteger la salud pública y preservar la movilidad segura deben ir de la mano", afirmó Kaseya.
"Los controles de salida ofrecen a los países una herramienta práctica, visible y basada en la ciencia para reducir riesgos, tranquilizar a la comunidades y evitar interrupciones innecesarias en los viajes, el comercio y las operaciones de respuesta", agregó el director general.
La agencia recomendó reforzar los "controles no invasivos" de los viajeros, desplegar personal capacitado en los puntos de entrada y salida, mejorar los protocolos de derivación para personas con síntomas compatibles con el ébola y fortalecer la comunicación de riesgos.
Asimismo, abogó por una mayor coordinación entre los ministerios de Salud, las autoridades aeroportuarias y portuarias, los servicios migratorios y los organismos de seguridad encargados de la gestión fronteriza.
La misiva -añadió la agencia- se envió antes de una reunión de alto nivel prevista para el próximo 16 de junio entre jefes de Estado africanos y socios internacionales con el objetivo de movilizar recursos y apoyo político para acelerar la respuesta a la epidemia.
Según los últimos datos publicados por las autoridades congoleñas, el brote declarado el pasado 15 de mayo ha causado ya 115 muertes y 598 casos confirmados.
La epidemia se ha expandido a la vecina Uganda, donde se han detectado hasta ahora 19 contagios, incluyendo 14 casos que se consideran importados de la RDC y entre los que hay dos fallecimientos.
El brote corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe actualmente una vacuna autorizada ni un tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera "alto" el riesgo para África subsahariana y "bajo" a escala global.
