Según fuentes militares, es la primera ocasión en que las fuerzas terrestres prueban este tipo de armamento fuera de la base de Jiupeng, en el condado sureño de Pingtung.
El ejercicio, que tuvo lugar en la desembocadura del río Dajia, a las afueras de la ciudad occidental de Taichung, simulaba “apoyo de fuego interregional” contra “objetivos enemigos de alto valor” en el norte de la isla, recreando una situación en la que las tropas del centro acuden en refuerzo de otra región atacada.
Durante las prácticas, los medios presenciaron cómo los HIMARS efectuaban una treintena de disparos de cohetes de alcance reducido, a los que siguieron los obuses autopropulsados M109A2 y M110A2 y las piezas de artillería de 155 milímetros, que abrieron fuego desde posiciones dispersas.

El M142 HIMARS, acrónimo de ‘High Mobility Artillery Rocket System’ (Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad), es un lanzacohetes múltiple fabricado por la estadounidense Lockheed Martin que combina alcance, precisión y maniobrabilidad, lo que aumenta su capacidad de supervivencia en comparación con los sistemas de artillería estáticos convencionales.
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Esta plataforma, que ya ha sido utilizada por Ucrania frente a Rusia, puede portar seis cohetes guiados del tipo GMLRS -cuya versión de alcance extendido llega a los 150 kilómetros-, dos misiles de precisión PrSM, con un radio de acción superior a los 400 kilómetros, o bien un misil balístico táctico ATACMS, capaz de alcanzar objetivos a 300 kilómetros de distancia.

Taiwán ya tiene en su posesión once de estos lanzacohetes, está a la espera de recibir otros dieciocho en 2026 y, en diciembre del año pasado, obtuvo el visto bueno de Estados Unidos para adquirir 82 adicionales, junto con municiones de precisión, por un valor total de 4.050 millones de dólares.
Según el periódico taiwanés Liberty Times, que cita fuentes militares, el Ejército isleño podría desplegar parte de estos HIMARS en los archipiélagos periféricos de Penghu y Matsu, de forma que las bases militares de Pekín quedarían dentro de su radio de ataque.
Esta exhibición pública del HIMARS se produce en un momento delicado para Taipéi, que aguarda con incertidumbre la aprobación de un paquete de armamento estadounidense valorado en 14.000 millones de dólares.
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Tras reunirse el mes pasado en Pekín con el mandatario chino, Xi Jinping, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que tomaría “muy pronto” una decisión sobre esta venta y afirmó que el suministro de material bélico a Taiwán era una “muy buena ficha negociadora” para Washington.
La semana pasada, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, precisó que el paquete de 14.000 millones de dólares seguía “bajo revisión” por parte del Gobierno, mientras que Trump reiteró que abordaría la operación con el presidente taiwanés, Lai Ching-te, un contacto directo que rompería con décadas de práctica diplomática.
Taipéi, que mantiene relaciones diplomáticas formales con solo doce Estados, depende en buena medida del armamento estadounidense para disuadir una posible agresión de China, que considera la isla autogobernada una “parte inalienable” de su territorio y no ha renunciado al uso de la fuerza para hacerse con su control.
