Tras un duro discurso sobre las responsabilidades de Europa en el drama migratorio, el papa estadounidense se acercó a un lado del muelle, uno de los puertos de España donde hay más llegadas, y arrojó al mar una corona de flores que le habían entregado previamente dos jóvenes migrantes.
Lo hizo ante un silencio solemne de todos los presentes, y mientras sonaba la melodía tradicional canaria 'Nube de hielo'. Después, poco a poco, otros migrantes que perdieron algún familiar en el océano fueron lanzando flores al mar.
Un total de 2.760 personas han muerto en la llamada Ruta Canaria desde 2014, cuando Naciones Unidas comenzó a llevar la cuenta de las vidas que se cobra el Atlántico. Es solo una estimación de mínimos, reconocen sus responsables, pues no incluye cientos de naufragios en los que no ha vivido nadie para contarlo.
En realidad, colectivos que trabajan muy cerca de los migrantes en sus rutas hacia Europa la multiplican por diez. Desde 2019, la organización española Caminando Fronteras ha documentado 26.466 muertes y desapariciones en embarcaciones precarias que intentan llegar a Canarias, las últimas 635 solo en lo que va de año.
Si la isla italiana de Lampedusa fue hace 13 años la "vergüenza" de Europa, cuando los migrantes morían a pocas millas de la costa, en 2020 fue el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, el "puerto de la vergüenza", cuando cerca 2.300 personas estuvieron durante días hacinados en este lugar esperando que las autoridades decidieran si les dejaban acceder y en qué condiciones.
El pontífice después bendijo, como hizo Francisco en varias ocasiones durante su pontificado, una cruz realizada con los cayucos (las embarcaciones precarias en las que viajan los migrantes) llegados a la isla que se encuentra junto una imagen de la Virgen del Carmen, la patrona de los marineros.
Con esta visita, además de cumplir con el deseo de Francisco de visitar las islas Canarias, León XIV pudo proclamar su mensaje sobre migración: Arguineguín se ha convertido en su Lampedusa, enclave que el papa estadounidense -y con nacionalidad peruana- visitará también el próximo 4 de julio.
