En la operación, que fue ejecutada con el uso de helicópteros en una sector selvático conocido como Balata, participaron integrantes de la Segunda Brigada de Selva de Protección de la Amazonía, de la Policía Nacional del Perú (PNP) y de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, señaló el Ministerio de Defensa.
Las fuerzas de seguridad lograron localizar tres pozas, tres motores, seis motores sumergidos, nueve balsas artesanales y nueve tolvas, además de tubos, cilindros metálicos, 1.850 galones de petróleo y otros materiales que eran usados para la actividad ilegal.
Defensa añadió que todo el material incautado fue destruido "en estricto cumplimiento del marco legal vigente y conforme a lo dispuesto" por la Fiscalía.
El pasado martes, las fuerzas de seguridad de Perú también destruyeron dos campamentos dedicados a la minería ilegal e incautaron bienes por más de 64,5 millones de soles (18,8 millones de dólares) en operativos simultáneos realizados en Madre de Dios.
El Ejecutivo aseguró que esta fue una las acciones de interdicción "más significativas" en lo que va del año contra esta actividad ilícita.
Un informe presentado en mayo pasado por organizaciones ambientales alertó que la expansión del narcotráfico y la minería ilegal en la Amazonía de Perú no solo ha crecido, sino que ambas actividades ilícitas presentan una peligrosa simbiosis en la que comparten territorios y se retroalimentan.
El estudio, realizado por Amazon Watch, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), el Instituto del Bien Común (IBC), la Organización Regional de Aidesep en Ucayali (ORAU) y ProPurús, detalló que el 50 % de las zonas de cultivo de coca del país están ubicadas en la Amazonía y más de 12.000 hectáreas de esta planta son sembradas dentro de territorios de comunidades indígenas.
El informe remarcó que las comunidades indígenas realizan una valiosa contención de la expansión de esas actividades ilícitas, pero enfatizó en la urgencia de abordar esa lucha en la Amazonía.
