El mexicano Adalberto Ortiz publica libro ilustrado para llegar a niños neurodivergentes

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Madrid, 12 jun (EFE).- "A Juan le interesa todo y no le interesa nada. Juan sabe de muchas cosas, pero en ninguna se queda". Así presentó el escritor mexicano Adalberto Ortiz al protagonista de su álbum ilustrado 'Juan, el inconstante', un libro que se promocionará en colegios españoles y aspira a ayudar al alumno neurodivergente.

En el marco de la Feria del Libro de Madrid, Ortiz (Ciudad de México, 1989) explicó en una entrevista con EFE que 'Juan, el inconstante' (Diego Pun Ediciones) es un libro diferente: "No tiene moraleja, ni es un libro didáctico o instructivo, es un texto para sembrar preguntas e inspirar imaginación, y eso lo logra la ilustración de Gabriel Pacheco".

Ortiz está convencido de que el libro, que se publicó el 1 de junio en España y se publicará en julio en México, interesará a todos los alumnos, que se podrán identificar con Juan y su inconstancia.

"A los niños un día les atraen los astronautas, otro día las hormigas y otro la pintura, pero lo importante es que en el texto pueden encontrar comprensión y consuelo".

Ortiz revela que el libro está inspirado en la figura de su hermano mayor, que siempre se distinguió "por ser una persona muy potente y versátil, con una gran capacidad para aprender temas muy diversos".

El escritor reconoce que de niño admiraba a su hermano, luego llegó la crítica y le echaba en cara que no terminase nada, pero con la madurez se dio cuenta de que la inconstancia no era mala: "De hecho, hoy mi hermano Juan me ayuda con creatividad e ideas, tiene un horizonte más amplio que yo".

El autor de literatura infantil, que con este libro cierra la exitosa trilogía 'El mejor día' y 'El grillo', admite que el libro aborda la inconstancia como una "condición rara", "pero no para criticarla desde un punto de vista castigador sino descriptivo".

La ilustración de Pacheco (Ciudad de México, 1973) es poética y sugerente: "Un niño se balancea en un columpio que nace del cielo, con quince pájaros azules que trepan por las cuerdas como única compañía".

El ilustrador afirma que el protagonista, que usa grandes gafas rojas y no viste ropas convencionales, recordando el estilo de principios del siglo XX, es un niño que se muestra seguro dentro de su diversidad: "Encaja en un perfil quijotesco, todos lo ven como alguien raro, pero él no duda de sí mismo".

Hay momentos de realismo mágico con el desmembramiento de algunas de sus partes, algo que, para el ilustrador, es una "puerta a la imaginación".