El Japón de Takaichi da un paso al frente y refuerza sus alianzas ante Trump y China

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Tokio, 13 (EFE).- El perfil bajo de los últimos años de Japón en su estrategia de seguridad y diplomacia ha vivido recientemente un giro, rearmándose y diversificando su red de alianzas, impulsado por la impredecibilidad de su principal aliado, EE. UU., las tensiones con China y el reciente acercamiento entre Washington y Pekín.

En lo que va de año el gabinete de la conservadora Sanae Takaichi, la primera mujer en liderar Japón y quien logró una victoria aplastante en las elecciones del pasado febrero, ha realizado innumerables giras diplomáticas.

Este fin de semana, de hecho, la propia Takaichi parte hacia Europa, con motivo de la cumbre del G7 en Francia, en un viaje que le llevará también a Reino Unido e Italia. Antes, durante la Semana Dorada, el periodo vacacional más importante del calendario laboral en Japón, a principios de mayo, una decena de miembros de su Ejecutivo se embarcaron en viajes por más de una veintena de países.

Takaichi tiene ahora la intención de "entablar conversaciones concretas y francas" con sus homólogos en el viaje a Europa, "aprendiendo de las turbulencias del momento actual".

"Aunque pueda encontrar resistencia política, como 'Dama de Hierro' de Japón estoy firmemente decidida a impulsar la transformación necesaria", afirmó en un artículo de opinión publicado este viernes en el 'Financial Times', en referencia a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, referente político de la dirigente nipona.

Esta búsqueda de aliados coincide con un paso al frente de Japón en defensa y como socio regional: de fondo está la ayuda de 10.000 millones de dólares a países asiáticos para facilitar compras conjuntas de crudo, en plena crisis energética por la guerra de Irán; y su revisión de la estrategia de seguridad, que elimina las restricciones a la exportación de material militar letal.

El profesor en Política Internacional de la Universidad de Tokio Ryo Sahashi sostiene que, pese a ello, Japón "no busca nuevos aliados formales", sino que "sigue considerando su alianza con Estados Unidos como la piedra angular de su política de seguridad, al tiempo que busca socios estratégicos adicionales".

En declaraciones a EFE, el experto destaca que "es importante comprender" la expansión de la diplomacia en materia de defensa de cara a "una red de seguridad más amplia y posibilitar diversas formas de cooperación en caso de contingencia" como parte de una respuesta "a largo plazo al auge de China".

La profesora de Economía en la Universidad de Keio e investigadora asociada del Instituto del Banco Asiático de Desarrollo Sayuri Shirai entiende que los objetivos del Gobierno japonés "no son tanto el resurgimiento como gran potencia en Asia, sino más bien un esfuerzo proactivo para mantener la estabilidad regional y un orden basado en normas".

Shirai remarca que no solo Japón parece estar buscando nuevos socios, puesto que ve una tendencia en aquellos países que han reconocido los riesgos de una dependencia excesiva de Estados Unidos, en un contexto de fortalecimiento de las políticas proteccionistas.

Sin embargo, el profesor en Ciencia Política de la Universidad de Sofía de Tokio, Koichi Nakano, apunta a que, si bien Japón "busca contrarrestar a China ante la falta de fiabilidad de Estados Unidos", no cuenta con los recursos necesarios para igualar a Pekín, y, por tanto, posicionarse como potencia regional.

"La peor pesadilla para los líderes conservadores japoneses ha sido durante mucho tiempo un escenario en el que Estados Unidos y China estrechen las manos por encima de Japón", subraya antes de citar la reciente cumbre en Pekín del presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping.

Nakano asevera que "Takaichi nunca tendrá influencia real mientras siga dando vueltas sin poder hablar con Xi", ante tensiones renovadas entre las históricas naciones enemigas a cuenta de Taiwán, después de que la líder afirmara que un ataque de China contra la isla autogobernada, que Pekín considera parte de su territorio, podría propiciar la intervención del Ejército japonés.

Así, advierte de que Japón "corre el riesgo de ser utilizado" por Trump o, si el acercamiento entre Washington y Pekín fracasa, "verse envuelto en un conflicto militar que le llevará a la ruina".