El evento, diseñado para estructurar la formación de cara a las elecciones generales de 2027, ha servido como demostración de fuerza tras anunciar que la organización ya ha alcanzado los 100.000 afiliados en toda Italia desde su fundación el pasado mes de febrero.
El Auditorio de la Conciliación de la capital italiana, blindado y decorado con predominio del color azul, el logotipo del partido y una gran imagen del Coliseo, se convirtió en el epicentro de la llamada "derecha auténtica".
Vannacci (La Spezia, 1968), admirador sin rubor de algunos aspectos del fascismo y de la Rusia de Vladímir Putin, ha creado una formación en defensa de "la civilización cristiana" o la "familia natural" y para combatir lo 'woke' y la inmigración irregular.
"Nosotros representamos el descarte y la escoria, y estamos orgullosos de serlo. En el Parlamento somos una sucia docena; aquí somos los hijos de nadie y estamos muy orgullosos de serlo", proclamó el líder ultraderechista ante los asistentes.
Durante los actos, el exmilitar - sancionado en 2023 por el Ejército tras la polémica autopublicación de su libro 'Il mondo al contrario' ('El mundo al contrario'), plagado de tesis racistas y homófobas - centró su discurso en la soberanía de Italia y la "remigración".
"Italia para los italianos, nosotros no nos avergonzamos de decirlo", dijo Vannacci, que añadió: "No somos africanos y no nos sentimos africanos. Estamos arraigados en la tradición romana y cristiana, y con los pies bien plantados en la tierra".
En la segunda jornada, la de este domingo, tomarán la palabra ocho parlamentarios tránsfugos que en los últimos meses han abandonado los partidos del Ejecutivo para sumarse a las filas de Vannacci: cinco procedentes de la Liga de Matteo Salvini, dos de Forza Italia de Antonio Tajani y uno de los Hermanos de Italia de la propia Meloni.
Estas deserciones confirman los peores temores de la derecha italiana. Especialmente comprometida es la situación de Salvini, antiguo padrino político de Vannacci en las elecciones europeas y que ve cómo el ala más dura de su partido migra hacia el general bajo el argumento de que la actual coalición se ha vuelto "demasiado moderada".
Las encuestas más recientes ya sitúan a Futuro Nazionale con una intención de voto cercana al 5 %, lo que convertiría a esta nueva facción en una fuerza determinante para que la derecha retenga el poder en 2027.
