El acto por el Día de la Bandera argentina se celebró, como cada año, en la ciudad de Rosario (300 kilómetros al norte de Buenos Aires), donde el prócer de la independencia Manuel Belgrano (1770-1820) creó la insignia patria albiceleste en 1812 y a quien Milei mencionó en su discurso como "el primer intelectual liberal económico argentino".
Milei llegó a Rosario en medio de un fuerte operativo de seguridad, con varios anillos de control y vallados que dejaron a la prensa y al público a varias decenas de metros de distancia de los palcos oficiales y el escenario principal del acto.
Dada la distancia en la que quedaron situadas las cámaras de los canales de televisión, la única imagen del acto fue la de la transmisión oficial realizada por la Presidencia argentina, que se encargó de mostrar en reiteradas oportunidades a Adorni, sentado junto a la secretaria general de la Presidencia y hermana del presidente, Karina Milei, y otros integrantes del Gobierno.
Adorni está inmerso en un creciente escándalo desde marzo pasado, cuando se supo que su esposa, Bettina Angeletti, viajó con él y como parte de la comitiva oficial de Milei a Estados Unidos.
Luego, a eso siguieron revelaciones en la prensa y denuncias judiciales por viajes de lujo con su familia y compras y remodelaciones de inmuebles, lo que hizo que el patrimonio de Adorni quedara bajo la lupa.
Durante todos estos meses, Milei se ha empeñado en defender a Adorni y sostenerlo en el cargo, pese a que el creciente escándalo trajo consigo una caída en la imagen del Gobierno, peleas internas y una cierta parálisis en el Gabinete ministerial.
Este viernes, en medio de los intentos de la oposición de citar al Congreso a Adorni para someterlo a una interpelación con vistas a una posible moción de censura, Milei relevó a Adorni de sus funciones de portavoz presidencial, que desempeñaba en paralelo a su rol de jefe de Gabinete, que aún mantiene.
"Quiero que sepan que agradezco profundamente sus manifestaciones de cariño", dijo el presidente a un grupo de seguidores que desde una tribuna, enfocado por las cámaras oficiales, le cantaba "Milei, querido, el pueblo está contigo".
La transmisión oficial no mostró, sin embargo, las protestas contra el mandatario que organizaron sindicatos y fuerzas políticas de izquierda a unos 1.500 metros del lugar del acto, hasta donde llegaron pero se toparon con un vallado fuertemente custodiado por efectivos de la Gendarmería.
La transmisión oficial tampoco mostró a la vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, enemistada con el jefe de Estado y que tuvo que ocupar un asiento en el palco reservado para las autoridades de la provincia de Santa Fe, separado del sitio para los representantes del Gobierno nacional.
"Belgrano era un ejemplo de honestidad y rectitud. (...) Es un acto patrio, no era un acto para apoyar a Adorni. No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni", dijo a medios locales Villarruel, que lamentó que fuera "segregada" por la Presidencia argentina.
