Así lo confirmó en declaraciones a los medios de comunicación el ministro del Interior del país, Kipchumba Murkomen, quien detalló que el condado de Nairobi registró 161 arrestos, seguido de los de Kajiado (123), Kiambu (36), Muranga (12), Bungoma (9), Meru (6), Laikipia (5) y Machakos (3).
Murkomen explicó que los detenidos se enfrentarán a cargos relacionados con robo, vandalismo, obstrucción de la vía pública o intento de hurto.
"Quiero felicitar a todos los kenianos por haber atendido el llamado del Gobierno a mantener la paz y continuar con sus actividades diarias", afirmó el ministro, quien celebró la falta de incidentes generalizados de saqueos, vandalismo o enfrentamientos durante la jornada, tal y como ocurrió en otras protestas.
Del mismo modo, elogió a los agentes de seguridad por su "compromiso y dedicación" en el mantenimiento del orden público, así como por actuar con la "máxima profesionalidad".
Además del bloqueo de las principales carreteras de acceso al centro de Nairobi y la instalación de controles, la Policía, a veces acompañada de perros o a caballo, actuó rápidamente para dispersar cualquier concentración, en ocasiones con gas lacrimógeno e incluso empleando un pitido ensordecedor de gran intensidad, mientras casi todos los negocios permanecieron cerrados.
Un grupo de unas 50 personas encabezado por políticos de la oposición avanzó hacia el Parlamento para depositar ramos y coronas de flores en memoria de los fallecidos.
Sin embargo, no pudieron llegar a su destino debido a las alambradas que impedían el acceso a la sede del Poder Legislativo y a una presencia policial mucho mayor que la de los manifestantes, con agentes de paisano y uniformados.
La afluencia fue este jueves muchísimo menor que entre junio y agosto de 2024, cuando miles de jóvenes de la generación Z se echaron a las calles del país para protestar contra aumentos fiscales en unas movilizaciones que fueron duramente reprimidas y causaron al menos 62 muertos, según la Autoridad de Supervisión Policial Independiente (IPOA, en inglés).
Muchos de esos fallecimientos se registraron el 25 de junio, cuando, tras varios días de marchas multitudinarias, cientos de personas asaltaron el Parlamento y las fuerzas de seguridad abrieron fuego.
En 2025, en esa misma fecha y días cercanos, miles de manifestantes tomaron de nuevo las calles para conmemorar el primer aniversario de esos hechos y sufrieron una severa represión que, de acuerdo con la IPOA, dejó al menos 65 civiles muertos.
