El festival de Música Gnaoua arranca en Marruecos con más de 460 artistas de todo el mundo

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Rabat, 25 jun (EFE).- El festival de Música Gnaoua y del Mundo comienza este jueves su 27ª edición en la ciudad costera de Essaouira, en el centro-oeste de Marruecos, donde acogerá a más de 460 artistas de todo el mundo en un evento que busca reivindicar la música ancestral de origen africano, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Durante tres días de festival, del 25 al 27 de junio, se espera que más de 400.000 asistentes se reúnan en una ciudad de apenas 80.000 habitantes para celebrar el acto que fusiona música gnaoua con ritmos del jazz, el gospel, el rock o la música afrobrasileña.

Bajo el objetivo del diálogo intercultural, los más de 43 maâlems (maestros) gnaoua de diferentes ciudades de Marruecos compartirán escenario con artistas procedentes de Palestina, India, Líbano, Senegal, Camerún, Estados Unidos, Ruanda, Etiopía, Francia y Malí.

El certamen, que cuenta con ocho escenarios y más de 50 conciertos, incluye entre sus actuaciones principales la colaboración entre el marroquí Hamid el Kasri y el brasileño Carlinhos Brown, así como el concierto conjunto del bajista camerunés Richard Bona y la cantante marroquí Asma Lmnawar.

La programación internacional se completa con propuestas como el grupo palestino 47Soul, la cantante libanesa Yasmine Hamdan y la agrupación estadounidense The Harlem Spirit of Gospel, liderada por Anthony Morgan.

De forma paralela a los conciertos, el festival acogerá la 13ª edición de su Foro de Derechos Humanos dedicado a las juventudes del mundo, en el que participarán personalidades como la escritora franco-marroquí Leïla Slimani, el filósofo y profesor de Columbia Souleymane Bachir Diagne o la exministra francesa Najat Vallaud-Belkacem.

Además, el festival cuenta con la participación de Berklee College of Music, prestigiosa universidad de música de Estados Unidos, que organiza talleres intensivos dirigidos a jóvenes músicos de diferentes nacionalidades.

El festival sirve así de escaparate para un género conocido como la música "negra" marroquí que nació de los esclavos que llegaron al país hace cinco siglos y se caracteriza por sus sonidos producidos por las castañuelas de metal y el guembri, un laúd tradicional de tres cuerdas.