El Servicio de Meteorología pronostica para todo el país temperaturas máximas de hasta 38-40 grados a partir del sábado, lo que supone una intensificación de la ola de calor que llegó desde Europa occidental a Hungría hace más de una semana, con los termómetros superando los 35 grados.
En las provincias del noreste y del oeste del país la radiación de UV-B será "extrema", precisa el parte meteorológico.
En declaraciones a la prensa, la jefa del Servicio Sanitario húngaro, Beatrix Oroszi, recordó el aumento de fallecimientos que se registra durante las canículas y pidió a los ciudadanos que "presten atención uno al otro, a la gente mayor, a los menores y los sintecho, o sea a la población más vulnerable".
Los empleados públicos podrán trabajar desde casa en los primeros días de la semana que viene, anunció hoy el primer ministro del país, el conservador Péter Magyar, quien no descartó la adopción de otras medidas especiales para afrontar el calor extremo.
