Este anuncio se produce cuando cerca de la mitad de los departamentos franceses seguirán el sábado bajo alerta roja por calor extremo, tras una semana de una ola de una intensidad comparable a la histórica de agosto de 2003, que se saldó con 15.000 muertes.
Según el canal BFMTV, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, validó la adquisición de los aparatos a propuesta de la titular de Sanidad, Stéphanie Rist, en un momento en que los hospitales de ciertas regiones, como la de París, han puesto en marcha un plan de contingencia por el aumento de los ingresos en urgencias.
Las autoridades francesas no han aportado ningún balance de víctimas provisional y apenas han dado algunos datos parciales como el número de muertos por ahogamiento durante la ola de calor, 55 hasta el final de la jornada del jueves.
También se ha informado de muertes de menores dentro de vehículos en horas de fuerte calor, como dos niños de 2 y 4 años al comienzo de la semana o un bebé de 18 meses este mismo viernes.
Para evitar una mayor saturación de las urgencias, las autoridades han prohibido en París el consumo de alcohol en la vía pública para los próximos dos días.
Este fin de semana, la capital ha anulado dos grandes acontecimientos, la Marcha del Orgullo de París y el festival de música Solidays, que reúnen cada año a cientos de miles de personas.
