Este centro expositivo, que nació de la huella que en Céret quisieron dejar los artistas que disfrutaron allí de su veraneo y refugio, inaugura este fin de semana una muestra dedicada al francés Francis Picabia que es un repaso de la escena dadaísta de la Barcelona de principios del siglo XX.
Una muestra para la que han prestado piezas tanto el museo Picasso de Barcelona, como del Reina Sofía o el Musee de l'Organgerie de París, ha contado a EFE el joven director del museo, Jean-Roch Dumont Saint Priest, orgulloso de que el ministerio de Cultura francés haya catalogado la exposición como de "interés nacional".
Si Nueva York (el anterior destino de Picabia) tuvo su revista del movimiento artístico dadaísta '291', Barcelona inauguró la tirada de la publicación '391', un símbolo de la importancia de la ciudad para las vanguardias de principios del siglo pasado.
"Era un momento en el que España y, en particular, Barcelona, era el refugio de muchos artistas que huían de París y Berlín. Barcelona tenía una gran vida cultural que fue caldo de cultivo para Picabia y otros artistas", ha contado el también co comisario de la exposición.
Pese a la trascendencia del momento artístico, es inédita la mirada de la muestra sobre la trayectoria de Picabia y el papel desempeñado por Cataluña en su obra y en la de sus contemporáneos.
Así, se reúnen por primera vez cerca de un centenar de obras del artista y de su círculo artístico neoyorquino y catalán, incluyendo a Marcel Duchamp, Man Ray, Alberto Gleizes, Pablo Picasso, Robert Delaunay, Kees van Dongen, Joan Miró o Serge Charchoune.
Llama la atención que la muestra también incorpore la mirada de las mujeres artistas del círculo, pese a la época, como Juliette Roche, Olga Sacharoff, Hélène Grünhoff, Sonia Delaunay o Natalia Goncharova.
La exposición se estructura en cinco ámbitos, empezando por 'El giro maquinista', centrado en la etapa neoyorquina, donde la arquitectura y el universo de las máquinas les invitan a nuevas exploraciones formales.
Después, encontramos 'Un ecosistema en el exilio', que explora su vinculación con Barcelona, donde se exilia huyendo de Francia en guerra. En esa sala destaca 'Femme au marché' (1915), de Robert Delaunay.
Entre otros apartados, como el que permite descubrir las portadas de la revista '391' de la época, también destaca el homenaje al "papel central" de la escena del momento en Barcelona del marchante de arte catalán Josep Dalmau", el primero en exponer cubismo en España.
El visitante termina el repaso a la trayectoria de Picabia con 'La influencia hispánica', un apartado dedicado a explicar cómo la cultura española aparece en muchas de las obras de los artistas exiliados. Una influencia cultural a la que dan su giro irónico y "dada", con bailarinas de flamenco, monteras y mantillas.
En este apartado es donde se pueden admirar algunas de las obras más reconocibles. Entre otras, las coloristas 'Espagnole' (1926), de Picabia o 'Femme avec mantille' (1917), de Picasso.
Este viaje a través de pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, revistas y archivos por la efervescencia artística de principios del siglo XX, titualda 'Picabia, Méditerranée. Picasso, Delanauy, Laurencin...', se podrá ver hasta el 29 de noviembre.
