En su actualización de la mañana, la agencia meteorológica pronosticó que, a partir de las 22 horas del domingo, ninguno de los casi 100 departamentos del país estarán en alerta roja. A mediados de esta semana, más del 70 % de ellos estuvieron afectados por el aviso de máxima gravedad.
Los departamentos todavía afectados por la alerta roja se sitúan en el este y noreste del país, lo que incluye a París y su región metropolitana. De hecho, la capital ha anulado este fin de semana dos grandes acontecimientos, la Marcha del Orgullo de París y el festival de música Solidays, que reúnen cada año a cientos de miles de personas.
Además, para evitar una mayor saturación de las urgencias, las autoridades han prohibido en París el consumo de alcohol en la vía pública durante este fin de semana.
La ministra de Sanidad de Francia, Stéphanie Rist, ha reconocido que "los calores extremos" de los últimos días en el país tendrán "consecuencias en el número de muertes suplementarias", aunque sin cifrarlas.
El Gobierno francés no ha aportado ningún balance de víctimas provisional y apenas ha dado algunos datos parciales como el número de muertos por ahogamiento durante la ola de calor, 55 hasta el final de la jornada del jueves.
Ha habido también otros datos, muy parciales, que pueden dar una idea del alcance de la ola de calor. Entre la noche del miércoles al jueves -el pico de la canícula-, en París y sus área metropolitana se registraron 25 paradas cardiorrespiratorias, cinco veces más de lo que es habitual.
También se ha informado de muertes de menores dentro de vehículos en horas de fuerte calor, como dos niños de 2 y 4 años al comienzo de la semana o un bebé de 18 meses este mismo viernes.
Este viernes, el Gobierno francés encargó 30.000 aparatos de aire acondicionado para equipar los hospitales del país, pues la mayoría de ellos solo están parcialmente climatizados.
Esta adquisición surge cuando los hospitales de París y su región han puesto en marcha un plan de contingencia por el aumento de los ingresos en urgencias.
