La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) recordó en un comunicado que Sudán del Sur "sigue figurando entre los cuatro países que suscitan mayor preocupación a nivel mundial por inseguridad alimentaria aguda", una situación favorecida por el conflicto político y armado presente en el territorio, el declive de su economía nacional y los efectos negativos de la crisis climática, materializados en olas de calor, sequías e inundaciones, entre otros.
Los próximos tres meses constituyen la temporada de lluvias en Sudán del Sur, pero la OCHA prevé una reducción de las precipitaciones que podría provocar sequías en importantes áreas de los estados de Ecuatoria central (sur), Jonglei (centro) y Alto Nilo (noreste), lo que pone en peligro la producción agrícola y ganadera, así como el suministro de agua.
Según la OCHA, unas 1.500 personas han abandonado los alrededores de la localidad sursudanesa de Kapoeta (sureste) para dirigirse a la vecina Kenia "debido a la escasez de agua y al deterioro de sus medios de subsistencia", lo que podría ser el inicio de una ola de desplazamientos si las condiciones de sequía se agravan.
El empeoramiento de las perspectivas climáticas coincide con un periodo de aumento de las necesidades humanitarias en las zonas afectadas por el conflicto armado entre el Gobierno sursudanés y una parte de la oposición, como el estado de Jonglei, al que recientemente regresaron 86.400 desplazados con problemas de escasez de agua, comida y atención médica, de entre los más de 420.000 sursudaneses desplazados que registró la OCHA entre enero y mayo de este año.
Además, la agencia de la ONU denunció que tras analizar la situación de 13.401 niños en dicho estado, identificó "2.308 casos de desnutrición aguda grave" y "4.487 casos de desnutrición aguda moderada".
Culpó a la destrucción de las infraestructuras hidráulicas de la zona como una de las principales causas del deterioro de las condiciones de vida en Jonglei.
Además la OCHA criticó el empeoramiento de las condiciones de trabajo de las agencias de ayuda en el país y remarcó que al menos 24 trabajadores humanitarios perdieron la vida desde enero, incluidos contratistas.
