Los mandatarios, presentes en la cumbre del Mercosur y situados en opuestos ideológicos, se comprometieron a trabajar para "ampliar" las relaciones entre empresarios brasileños y chilenos con el objetivo de aumentar las inversiones bilaterales, según un comunicado de Lula.
Además, acordaron la visita a Chile de los ministros brasileños de Puertos y Aeropuertos y de Industria y Comercio, así como la celebración de encuentros empresariales en ambos países para reforzar la cooperación en aeronáutica, ciencia, defensa y educación.
Asimismo, conversaron sobre el impacto económico del conflicto en Oriente Medio y, en ese contexto, el presidente brasileño explicó las medidas que su Gobierno ha tomado para mitigar los efectos sobre los precios de los combustibles y los alimentos.
Por último, Lula apuntó a la relación de "amistad" entre Brasil y Chile, lo que, en su opinión, se refleja en el gran flujo de turistas brasileños que visitan el país andino cada año.
Pese a la distancia ideológica que los separa, el líder ultraderechista chileno y el mandatario progresista brasileño ya se reunieron en enero durante un foro económico en Panamá, poco después de la victoria electoral del primero.
Lula llegó a confirmar su participación en la toma de posesión de Kast, pero canceló en el último momento, ante la presencia en el acto de su rival en las elecciones del próximo octubre, el senador derechista Flávio Bolsonaro.
Con la excepción del argentino Javier Milei, con quien Lula mantiene una relación fria, el presidente del gigante suramericano ha adoptado una postura pragmática con los nuevos líderes de derecha de la región.
