A dos años del cierre de Télam, la sociedad argentina está peor informada

Imagen sin descripción

Buenos Aires, 1 jul (EFE).- Dos años después de la disolución de la agencia de noticias Télam, víctima de la motosierra de Javier Miei, la prensa ha perdido competitividad en Argentina y la sociedad está peor informada, afirman a EFE su última presidenta, Bernarda Llorente, y también los trabajadores.

Télam, que tenía 794 empleados, 28 corresponsalías en Argentina y media docena en el exterior, hubiera cumplido 80 años el 14 de abril de 2025 si Milei no hubiera echado el cerrojo el año anterior a una de las agencias de noticias más sólidas e influyentes de América Latina.

Milei llegó al Gobierno en diciembre de 2023 y el primero de marzo de 2024 dio su primer discurso ante el Congreso, donde anunció una batería de recortes impensables hasta entonces, entre ellos el cierre de Télam. Al día siguiente clausuró los edificios y el 1 de julio publicó un decreto con su disolución.

Aquella decisión ha dejado muchos medios “en estado terminal porque se pauperizaron los contenidos y se achicaron las agendas informativas”, dice Llorente, quien afirma que “a muchos del interior del país y cooperativos, medianos y digitales, les está costando sobrevivir sin los contenidos de Télam”.

“Este Gobierno ha metido a los medios en una crisis casi terminal”, añade, para luego suscribir que la tarea de Télam era también mantener viva la red informativa de un país muy centralizado desde Buenos Aires, con distancias enormes y un interior con medios a los que les cuesta abastecerse de noticias por los costes de producción.

En consecuencia, afirma, “la sociedad está menos y peor informada”.

Al día siguiente del anuncio del cierre de Télam, Milei desplegó a las fuerzas de seguridad, cercaron las oficinas e impidieron acceder a los trabajadores, quienes acamparon en la puerta. Esta protesta duró cuatro meses, hasta que comenzó a arreciar el frío del invierno, explica a EFE Andrea Delfino, delegada del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba).

De los 794 empleados que tenía Télam, unos 220 decidieron quedarse en la nueva empresa que creó el Gobierno argentino bajo el nombre de Agencia de Publicidad del Estado (APE), donde actualmente cumplen horarios y hacen labores por encargo para la radio y la televisión pública, con el sueldo congelado desde 2024 en un país donde la inflación superó el 100 % solo ese año, sin contar la de 2025 y 2026.

“Muchos compañeros ante la necesidad de incrementar sus ingresos, tomaron el retiro voluntario”, explica Delfino.

Con más de 30 años en Télam, la sindicalista y exeditora de Economía fue uno de los rostros visibles en aquella larga acampada, que mientras se desarrollaba veía como “habilitaron desde Recursos Humanos mesas para gestionar los retiros voluntarios”, recuerda, al explicar cómo fueron aquellas semanas llenas de incertidumbre y perplejidad.

Uno de los casi 600 que se acogieron al llamado “retiro voluntario” fue Ignacio Ortiz, periodista económico especializado en Energía: “Lo más traumático es que el 1 de marzo estábamos en Télam cubriendo el evento que marcaba el fin de la agencia y al día siguiente estaba vacía, no pudimos ingresar durante meses”, relata a EFE.

Y detalla cómo “se fue debilitando la protesta” y muchos se fueron acogiendo al retiro voluntario, pese a que no ofrecían las indemnizaciones que correspondían: “Yo lo hice porque no veía salida y me surgieron oportunidades en el sector privado”.

"Pero -reconoce- muy distinto fue para quienes se quedaron y han visto deteriorado su poder adquisitivo. Han quedado como parias, sin tareas”.

A juicio de Ortiz, quienes se quedaron tuvieron múltiples razones: "desde los que estaban próximos a la jubilación hasta los que fueron conscientes de las dificultades para encontrar trabajo en blanco, con coberturas de salud y jubilación". Otros lo hicieron porque están convencidos de que la agencia se va a reabrir cuando cambie el Gobierno en Argentina, como Andrea Delfino.

En 1945, el Gobierno de Juan Domingo Perón fundó Telenoticiosa Americana, que privatiza Arturo Frondizi tras el golpe de Estado de 1958 y pasa a llamarse Télam. Volvió a ser estatal en 1968, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía.

Hubo varios intentos de cerrar Télam, pero siempre se impuso la presión de los trabajadores, hasta que la clausuró Milei. Primero fue Carlos Menem en 1996, luego Fernando de la Rúa en 2000 y, años después, Mauricio Macri (2015-2019), quien -sin plantear el cierre- la achicó y despidió a la mitad de los empleados.

En la Presidencia de Alberto Fernández (2019-2023), la periodista Bernarda Llorente se puso al frente de un equipo directivo formado por mujeres e implementó un plan de modernización, recuperó los puestos de trabajo perdidos, se volvió a expandir por todo el territorio nacional e impulsó nuevos productos informativos.

Entre otras medidas, creó un centro de documentación que atesora la historia de Argentina en fotos y documentos.

Cuando Llorente vio venir el cierre de Télam hizo tres copias de los contenidos de la web y las depositó bajo la custodia del Congreso Nacional, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires.