La carta insta a "actuar de inmediato" y "adoptar sin demora" medidas que incluyen permitir a los Estados miembros suspender totalmente el SES "de manera preventiva, siempre que el volumen de pasajeros supere la capacidad operativa de las instalaciones de control fronterizo, al menos durante los meses de julio y agosto".
También piden establecer "un mecanismo permanente de flexibilidad operativa para septiembre", que permita a las autoridades de control fronterizo suspender los procedimientos del SES "en circunstancias excepcionales claramente definidas".
Para los aeropuertos y aerolíneas, esas medidas deberían mantenerse vigentes "hasta que se hayan resuelto plenamente los desafíos estructurales", que incluyen tener personal suficiente en los puntos de control fronterizo, un funcionamiento del SES totalmente estable y fiable, una aplicación de preinscripción en todos los países, así como "el despliegue operativo completo y pleno funcionamiento de los quioscos de autoservicio y de las puertas de control automatizado de fronteras".
La carta alerta de que se ha llegado "a un punto crítico" y que la actual implementación del SES "está provocando graves consecuencias operativas, afectando a los pasajeros y sometiendo a las autoridades fronterizas, aeropuertos y aerolíneas a una presión insostenible".
"Por ello, instamos a su intervención inmediata antes de que la situación se deteriore aún más durante la temporada alta de viajes de verano", señala la misiva.
Aeropuertos y compañías aéreas aseguran entender el papel del nuevo sistema de controles y recuerdan que durante años han colaborado en ese ámbito con inversiones, adaptaciones operativas y la movilización recursos financieros y humanos.
En ese contexto, dicen que desde el despliegue completo del SES en abril, los tiempos de espera en el control fronterizo han aumentado considerablemente, llegando a alcanzar hasta 5 horas en los momentos de mayor tráfico y que los retrasos "afectan a millones de pasajeros".
Al mismo tiempo, dicen, los aeropuertos y las aerolíneas sufren crecientes perturbaciones operativas, como retrasos en los vuelos y pérdida de conexiones, y una presión cada vez mayor sobre el personal de primera línea.
Y ello, dicen pese a que los Estados miembros han utilizado la "flexibilidad temporal" que permite a las autoridades de control fronterizo suspender la recopilación de datos biométricos hasta principios de septiembrs, lo que ha supuesto "cierto alivio".
Con vistas al verano, dice que solo en julio y agosto, se prevé que los aeropuertos europeos gestionen aproximadamente 40 millones de pasajeros más que en los dos meses anteriores y reclaman "una flexibilidad adicional" para evitar que los problemas se agraven.
Aseguran que el problema no solo afecta a los grandes aeropuertos sino también a los pequeños que sirven a importantes destinos turísticos.
"Las aerolíneas se encuentran con aviones semivacíos en el momento del cierre de puertas de embarque, mientras los pasajeros permanecen atrapados en las colas del control fronterizo.
Opinan que está en juego la reputación de la Unión Europea y se declaran preocupados por las declaraciones de Bruselas de que la implementación del sistema "está siendo un éxito".
"El éxito del EES no puede medirse únicamente por su despliegue técnico. También debe evaluarse según su capacidad para funcionar eficazmente en el entorno operativo para el que fue diseñado. Actualmente, el sistema no está cumpliendo uno de sus objetivos fundamentales: facilitar un cruce de fronteras eficiente y, al mismo tiempo, mantener el buen funcionamiento de la red de transporte europea", denuncian.
