Una mujer murió en estos ataques y otras tres personas resultaron heridas, según dijo en su canal de Telegram el gobernador de Dnipropetrovsk, Oleksandr Ganzha.
Las fuerzas rusas también han alcanzado en las últimas horas otras tres gasolineras en la región de Járkov, en el noreste de Ucrania, fronteriza con Rusia y por la que pasa el frente, y al menos una estación de servicio en la vecina Sumi, que también limita con la Federación Rusa y tiene presencia de fuerzas de ocupación rusas, según han informado las autoridades regionales.
El Ejército ruso lleva varios días atacando de forma habitual estaciones de servicio en las tres regiones citadas y también en la de Zaporiyia, una de las regiones ucranianas con más territorio ocupado por las fuerzas rusas.
También han sufrido ataques gasolineras en la región de Cherníguiv, en el norte de Ucrania y fronteriza con Rusia y Bielorrusia, y en la de Donetsk, donde las fuerzas del Kremlin concentran sus mayores esfuerzos para seguir ganando territorio en Ucrania.
Kiev denuncia estos ataques como una forma de castigar a la población civil de las zonas afectadas.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó contra Ucrania entre la noche del martes y la madrugada del miércoles un total de 151 drones y dos misiles. Diecisiete drones no pudieron ser interceptados e impactaron en dieciséis localizaciones de Ucrania no especificadas por la Fuerza Aérea.
Rusia lleva varios días utilizando un número inusualmente bajo de drones en estos ataques nocturnos, lo que hace sospechar a algunos observadores que está acumulando más aparatos no tripulados para lanzar un gran bombardeo próximamente.
