En la reunión celebrada los pasados 17 y 18 de junio, la primera presidida por Warsh desde que asumió el cargo el pasado 22 de mayo, la Reserva Federal decidió mantener sin cambios los tipos de interés pese a que la inflación se situó en mayo en el 4,2 % interanual y a las reiteradas presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que el banco central iniciara una relajación de su política monetaria.
Durante el coloquio, Warsh defendió la conveniencia de replantear algunos elementos del funcionamiento de los bancos centrales, en particular la forma en que comunican sus decisiones de política monetaria.
"La reforma no se detiene en la orilla del agua", afirmó, antes de destacar que uno de los aspectos más enriquecedores de las dos jornadas de debate en Sintra ha sido el intercambio de ideas entre responsables de política monetaria "con la mente abierta", dispuestos a reconsiderar la forma en que los bancos centrales conducen su política.
Warsh aseguró que comparte plenamente ese planteamiento y consideró que ese proceso de reflexión permitirá a los bancos centrales "trazar un nuevo rumbo para tomar mejores decisiones y hacer lo correcto".
Preguntado expresamente sobre si la Reserva Federal podría modificar los tipos de interés en la reunión prevista para el próximo 29 de julio, evitó ofrecer cualquier pista. "Sarah está intentando que rompa esa regla y va a fracasar", bromeó en referencia a la periodista que formuló la pregunta.
El presidente de la Fed explicó que antes de esa cita la institución recibirá abundante información económica y que los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) celebrarán un amplio debate antes de adoptar cualquier decisión.
"Cuando entremos en esa sala y cerremos la puerta tendremos un buen debate. Pero no tengo mucho más que decir sobre eso", concluyó.
