Según la Fuerza Aérea ucraniana, el Ejército ruso empleó en el ataque 74 misiles y 496 drones. Hasta 476 drones pudieron ser neutralizados, al igual que 48 misiles.
Como es habitual, el porcentaje de interceptaciones de misiles fue mucho menor debido a la impotencia del Ejército ucraniano ante los misiles rusos balísticos.
En el ataque Rusia empleó un total de 24 misiles balísticos Iskander-M, de los que Ucrania sólo pudo derribar cuatro.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, volvió a admitir hoy esa circunstancia y pidió a EE.UU. que conteste cuanto antes a su petición de poder fabricar sistemas antiaéreos Patriot y misiles para estos sistemas estadounidenses, los únicos capaces de responder con garantías a los misiles balísticos rusos.
Zelenski hizo también referencia a la necesidad de materializar cuanto antes las conversaciones que mantiene con Alemania y otros aliados europeos para fabricar en el Viejo Continente tecnología antimisiles balísticos propia para no depender de EE.UU.
El presidente ucraniano señaló que los suministros de defensas antiaéreas son una "prioridad crítica" para su Ejército, y recordó la importancia de que sus socios -sobre todo europeos- sigan contribuyendo con dinero al fondo que permite a Kiev comprar a EE.UU. misiles interceptores PAC-3 para sistemas Patriot.
Ucrania depende por el momento de estos suministros -que EE.UU. dejó de enviarle gratis a Kiev con el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca- para tratar de derribar los misiles balísticos rusos.
Tanto los sistemas Patriot como los misiles PAC-3 que utilizan son un bien escaso en el mercado internacional del armamento, que vio disparar la demanda de esas tecnologías por la guerra en Irán.
Como casi siempre tras este tipo de ataques, Kiev y Moscú presentaron partes diametralmente opuestos sobre los objetivos golpeados en el bombardeo de esta madrugada.
Zelenski y el Gobierno ucraniano, las autoridades de Kiev y canales de Telegram ucranianos publicaron numerosas imágenes de bloques de pisos, establecimientos comerciales e infraestructuras de empresas destruidas o dañadas por misiles o drones rusos.
La primera ministra, Yulia Sviridenko, denunció impactos directos -y por tanto aparentemente deliberados- contra más de una veintena de edificios residenciales en Kiev, entre cuyos escombros se encontraron durante el día los cuerpos de 23 víctimas mortales y muchos de los más de ochenta heridos en el ataque.
Timur Tkachenko, responsable de la Administración Militar de Kiev, anunció en su último balance 23 muertes.
"El número de víctimas mortales del ataque ruso ha ascendido a 23 personas. Mi más sentido pésame a todos aquellos que hoy han perdido a sus seres queridos", señaló Tkachenko en Telegram.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso defendió la supuesta legitimidad del ataque al afirmar que tuvo como objetivo prioritario fábricas de misiles y almacenes de drones situados en la capital ucraniana.
El parte ruso del ataque fue mucho más detallado de lo habitual y dio una larga lista de objetivos de la industria militar ucraniana supuestamente alcanzados que incluye la fábrica de componentes radioelectrónicos para misiles Radioniks, la planta de montaje de drones ATLON AVIA, dos plantas de sistemas y piezas para tanques y drones espía y una planta de ensamblaje de la empresa de aviación Antónov que produce drones.
Además, aseguró haber golpeado también depósitos de combustible para el Ejército ucraniano y estaciones de bombeo de gas que dan suministro a empresas de defensa ucranianas.
En la otra dirección, tanto las autoridades rusas como el Ejército ucraniano dieron cuenta de un nuevo ataque de las fuerzas de Kiev contra una refinería en Rusia, esta vez propiedad del gigante energético Lukoil y situada en la región rusa de Nizhni Nóvgorod, unos 450 kilómetros al este de Moscú.
Según las autoridades regionales rusas, una persona murió en este nuevo golpe ucraniano a la industria petrolera rusa.
El Estado Mayor ucraniano ha dado cuenta asimismo de varios objetivos militares y logísticos alcanzados por las fuerzas de Kiev durante las primeras horas del jueves.
El Ministerio de Defensa ruso informó del derribo de 327 drones ucranianos de ala fija sobre 18 regiones de Rusia y las regiones ocupadas de Ucrania, el mar Negro y el mar de Azov.
Por primera vez en los últimos días, el número de drones y misiles rusos lanzados contra Ucrania fue superior este jueves a los que volaron de madrugada en la otra dirección.
El hecho de que Rusia utilizara pocos drones y apenas misiles en sus ataques recientes hizo pensar a muchos observadores que acumulaba armamento para lanzar un bombardeo masivo como el del jueves, que había sido anticipado en la víspera por Zelenski.
