Las aeronaves italianas, que despegaron del aeropuerto de Roma-Ciampino, tendrán su base operativa en Beja (sur de Portugal) e intervendrán en el fuego de Vouzela, en el centro del país, que actualmente es el foco más preocupante y que ya ha calcinado unas 10.000 hectáreas.
La iniciativa responde a la solicitud de las autoridades portuguesas al Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias de Bruselas.
Los Canadair, aviones anfibios especializados en la extinción de incendios forestales mediante la carga y descarga de grandes cantidades de agua, se han movilizado como recursos rescEU-IT en el marco del mecanismo europeo de protección civil.
Esta ayuda se suma al contingente militar especializado anunciado por el Ejecutivo portugués que enviará España, así como al apoyo solicitado a Marruecos.
