Junto a los espacios que el Ayuntamiento ha acotado en Bercy, Bras Maie y Grenelle, como en años anteriores es posible bañarse durante el verano también todos los días de la semana en el Bassin de la Villette, que es por donde llega el canal del Ourcq a París, y apenas dos kilómetros aguas abajo, en el canal Saint Martin, pero sólo los domingos por la tarde.
Más allá del control de seguridad para entrar, los servicios municipales han habilitado unas casillas para que los que vayan al agua puedan dejar sus pertenencias a resguardo y hay posibilidad de tomar bebidas y fruta.
Anne-Laure, una de las bañistas que esta mañana acudió a la zona de Grenelle, cerca de la torre Eiffel, explicó a EFE que llevaba tiempo esperando a que llegara la fecha, después de la canícula de junio y sugirió que para el futuro habría que contemplar una apertura más temprana.
"Tal vez para los próximos años estaría bien que en lugar de en julio se abriera un poco más pronto", comentó.
La pasada semana el oeste y el norte de Francia vivió una ola de calor extremo en la que se batieron los récords históricos de temperatura para el conjunto del país. En París, el termómetro llegó a superar dos días (el 24 y el 25 de junio) el umbral de los 40 grados, algo que sólo ha ocurrido cinco veces desde 1947.
Aunque la situación no se repetirá con ese nivel de intensidad, a partir del lunes la capital francesa va a vivir otro episodio de calor intenso en el que las temperaturas rondarán o superarán los 35 grados al menos hasta el fin de semana.
Natalia, una brasileña que vive en París que ya había probado la experiencia el pasado año, contó que las condiciones ahora le parecían incluso mejores que entonces: "el agua está fresca y para nada contaminada por lo que se ve. Hace calor, el ambiente es bueno, todo va muy bien".
Preguntada sobre si no le preocupaba la calidad del agua, respondió que el año pasado se bañó varias veces y "no pasó nada".
Otro de los bañistas de este sábado por la mañana era Pierre, que contó que había acudido con sus amigos y que aunque él es parisino de toda la vida, era la primera vez que nadaba en el Sena: "Es una gran etapa para mí".
Pierre contó que al principio le daba un poco de miedo porque ha tenido ocasión de ver a lo largo del tiempo el estado en que estaba el río, pero que también ha visto "su evolución" a mejor en términos de contaminación.
El Ayuntamiento insiste en que está prohibido el baño fuera de las zonas específicamente autorizadas, donde hay socorristas, y que hacerlo en otros puntos del Sena, del canal Saint Martin o del Bassin de la Villette es peligroso.
