Así lo revela el nuevo informe 'El estado del clima en el Pacífico Suroeste 2025' de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicado este martes en Singapur, durante el Taller sobre Servicios de Olas de Calor Marinas en el Sudeste Asiático, que se celebra del 7 al 10 de julio.
El taller está organizado por el Centro Meteorológico Especializado de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASMC-ASEAN), para analizar el aumento de fenómenos meteorológicos extremos que "provocaron trastornos generalizados, daños económicos y la pérdida de vidas humanas" en la región.
Se apunta que la temperatura sigue aumentando en el Pacífico sudoccidental, tras un 2025 que fue el segundo año más cálido registrado en la región, con olas de calor marinas que alteran los ecosistemas y la pesca de la que dependen millones de personas.
Recuerda que el ciclón Senyar fue el primer sistema conocido en alcanzar la intensidad de un ciclón tropical en el estrecho de Malaca, que afectó a más de 10 millones de personas en Indonesia y Malasia y causó la muerte de más de 1.200.
Los investigadores sostienen que el aumento del nivel del mar amenaza a las comunidades costeras vulnerables y a las naciones insulares, como vienen denunciando los Estados insulares y en vías de desarrollo en las Cumbres del Clima.
Asimismo, se estima que en 2025 la capa de hielo tropical que quedaba en Papúa (Indonesia) representaba solo alrededor del 2 % de la superficie de hielo observada en 1988. Se prevé que el último glaciar tropical que queda en la región desaparezca a finales de 2026 o a principios de 2027.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, afirmó que "para muchos países y territorios del Pacífico sudoccidental el océano es fundamental como medio de vida, (para) las economías y la resiliencia".
Por su parte, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (CESPAP), Armida Salsiah Alisjahbana, sostuvo que en toda la región de Asia y el Pacífico, "el calor está agravando los riesgos de múltiples peligros", que inciden en los sistemas alimentarios, la salud pública, las infraestructuras y los océanos, y están ejerciendo nuevas presiones sobre la salud y los medios de vida.
"La alerta temprana y la acción temprana salvan vidas, cuando las alertas son oportunas, los mensajes inspiran confianza y la información llega hasta los más vulnerables", recalcó la secretaria ejecutiva de CESPAP.
Desde ASMC-ASEAN inciden en que la predicción meteorológica de olas de calor marinas ayudan a proporcionar alertas tempranas fundamentales y "dan a los usuarios un plazo de semanas o meses para prepararse ante posibles repercusiones".
Según el estudio, en 2025, el fenómeno de La Niña provocó un enfriamiento temporal de las temperaturas de la superficie del mar en algunas zonas del Pacífico sudoccidental, pero la media de toda esa región se mantuvo alta.
Se observó un récord de calor por las temperatura en los 700 metros superiores del océano en la zona situada al sur de Australia y en el sur del mar de Tasmania, así como en algunas partes del Pacífico Norte tropical, entre Filipinas y Hawái, y localmente al sur de Sumatra (Indonesia).
La acidificación de los océanos, junto con el calentamiento y la desoxigenación de los mismos, está afectando a los ecosistemas marinos, los hábitats y la biodiversidad, asegura.
Las olas de calor marino provocan, según los datos, un blanqueamiento generalizado de los corales, la muerte de peces, importantes perturbaciones en las actividades acuícolas, la mortalidad de los bosques de algas marinas, cambios en la distribución de las especies y floraciones de algas nocivas.
Afirma, además, que la extensión de las olas de calor marinas en 2025 -aunque inferior a la del año anterior- "fue la más amplia jamás registrada en un año sin (la presencia de) un fenómeno de El Niño".
"Esto supone una señal preocupante para 2026, ya que actualmente se está desarrollando un fenómeno de El Niño que podría ser intenso", según los investigadores.
