La crisis energética que arrastra el país caribeño desde 2024 y agravada desde el pasado enero por el bloqueo petrolero de Estados Unidos ha provocado que en los últimos días los apagones hayan marcado cifras récord como el reportado la víspera de hasta un 72 % de afectación simultánea en la isla durante el momento de mayor demanda.
El Gobierno de la isla ha reconocido, además, que la situación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) es "crítica" y "extremadamente tensa", marcada tanto por el bloqueo petrolero estadounidense como por un sistema energético profundamente obsoleto.
En este contexto, la compañía estatal Unión Eléctrica (UNE), dependiente del Ministerio de Energía y Minas, prevé para el horario de mayor demanda este lunes una capacidad de generación de apenas 935 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.100 MW.
Así, el déficit (la diferencia entre oferta y demanda) será de 2.165 MW y la afectación estimada (lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados) alcanzará 2.195 MW.
Además, en esta jornada, once de las 16 unidades de generación termoeléctrica se mantienen sin aportar energía SEN por averías o trabajos de mantenimiento.
Esta situación se explica por la obsolescencia de las termoeléctricas en la isla, con décadas de explotación y sin las inversiones precisas, lo que ocasiona que la mayor parte de las unidades de generación del país, responsables del 40 % del mix energético y que se nutre de crudo nacional, sufran averías de forma habitual.
A ello se suma que el otro 40 % del mix energético, a cargo de los motores de generación, una fuente de energía que precisa diésel y fueloil importado, se encuentre detenido por la falta de materia prima, debido a la presión de Estados Unidos.
El 20 % restante del mix energético cubano se obtiene de gas y fuentes renovables, especialmente con apoyo chino.
Según diversas estimaciones, la isla caribeña precisa algo más de 100.000 barriles de petróleo al día para satisfacer sus necesidades energéticas, de los que la isla obtiene unos 40.000 con su producción nacional. El resto debería obtenerlos en el exterior.
Además, diversos cálculos independientes estiman que se necesitaría, además, entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar la red eléctrica en el país caribeño.
