Bruselas desveló su esperado plan, que cifra en miles de millones de euros para 2040 los costes de la transición a sistemas de ganadería más respetuosos con los animales, con gastos adicionales para las granjas de vacas o de porcino.
"La resiliencia ya no puede ser un concepto abstracto y la preparación se ha convertido en una necesidad para anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades y dar a los agricultores la confianza para invertir en el futuro", afirmó hoy el comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, en rueda de prensa.
La estrategia vincula más ganancias del sector a mejor información al consumidor, precios justos y diversificación de mercados, con foco en la promoción y el etiquetado de los altos estándares europeos, incluida la campaña 'Compra Europeo'.
La Comisión se compromete, además, a una "diplomacia agroalimentaria" y a misiones de alto nivel para abrir nuevas oportunidades comerciales, y establece acciones para reducir vulnerabilidades y aumentar la resiliencia del sector, que debe responder a las exigencias sociales sobre bienestar animal y minimizar su impacto climático y ambiental.
Junto a la estrategia ganadera, Bruselas presentó también su Plan de Proteínas, con el que busca elevar la cuota de proteína cultivada en la UE (oleaginosas y proteaginosas) del 25 % al 35 % para 2035, recurriendo a ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) y a la diversificación de las importaciones de pienso.
"La ganadería y las proteínas vegetales son complementarias", señaló Hansen, quien defendió que ambas "construyen sistemas agrícolas más resilientes, suelos más sanos y cadenas de valor más fuertes".
Es uno de los principales objetivos de la estrategia, que quiere avanzar hacia el "fin de las jaulas" para distintos animales de granja mediante periodos de transición y apoyo financiero a los ganaderos.
Bruselas revisará las normas sobre gallinas ponedoras y pollos de engorde antes de que acabe 2026 y las del porcino en 2027.
El documento recoge también el impulso a las tecnologías de selección de sexo (sexado in-ovo) para terminar con el sacrificio de pollitos macho, que implica cada año la muerte de 330 millones de pollos en granjas europeas.
El comisario de Salud y Bienestar Animal, Olivér Várhelyi, defendió hoy que "un mejor bienestar significa animales más sanos" y aseguró que "estas propuestas no se han diseñado solo desde Bruselas", sino a partir de consultas con agricultores y la sociedad civil.
El 82 % de los europeos considera que los animales de granja deben estar mejor protegidos, según datos del Ejecutivo comunitario.
Para ayudar a esos cambios, remite a las ayudas previstas en la PAC, aunque no descarta otras vías de apoyo, incluido un instrumento financiero específico para cubrir la brecha de inversión, y desarrollar estándares de calidad para la carne.
También busca impulsar la reciprocidad y un mayor alineamiento con los estándares de producción de lo que viene de fuera, a través de controles efectivos y salvaguardas ya en marcha, según la Comisión.
Por último, el Ejecutivo comunitario apuesta por más simplificación.
La Comisión Europea apuesta por reforzar el marco de gestión de crisis para que la ayuda de emergencia no sustituya, sino que complemente la preparación frente a esas situaciones.
Y dice que está trabajando con instituciones como el Banco Europeo de Inversiones para desarrollar un instrumento de financiación de acciones de gestión de riesgos, en el marco del futuro presupuesto.
Otra prioridad será reforzar la prevención y respuesta ante enfermedades: Bruselas revisará el actual sistema de categorización de patologías para ver si sigue siendo útil y si las normas de vacunación siguen siendo adecuadas.
La tercera prioridad será invertir en adaptación, mitigación e innovación: "La prevención siempre es mejor que la cura", resumió Várhelyi.
En la UE, la ganadería emplea a siete millones de personas y hay cuatro millones de explotaciones. El sector genera alrededor de 400.000 millones de euros al año, según la CE.
