En plena carrera global por la posesión de estos modelos, el Ejecutivo comunitario también quiere crear en 2027 un mecanismo de evaluación propio de la UE para poderlos testar.
"El acceso a los modelos de inteligencia artificial más avanzados con capacidades en materia de ciberseguridad está gobernado cada vez más por actores y decisiones no europeos", señala el Ejecutivo comunitario en un estrategia que presentó este martes para garantizar un acceso seguro a la tecnología.
Bruselas reconoce que "esta restricción puede justificarse por motivos de seguridad", pero añade que "esta práctica suele carecer de transparencia en cuanto a los criterios que se aplican" para determinar quién y cómo puede acceder a los modelos de inteligencia artificial.
Ante esta realidad, "tenemos que contar con condiciones claras, comunes y transparentes para tener acceso a estos modelos", dijo la vicepresidenta de la Comisión Europea encargada de la política digital, Henna Virkkunen, al presentar el plan en el Parlamento Europeo.
La Comisión Europea y la Agencia Europea para la Ciberseguridad (ENISA) diseñarán los criterios bajo los que las tecnológicas deberán permitir el acceso a sus modelos a las instituciones europeas, las empresas y los gestores de infraestructuras críticas.
También crearán medidas de contingencia para aquellos casos en los que las compañías solo autoricen un acceso restringido a sus modelos o revoquen los permisos, para evitar, por ejemplo, que retengan información sensible que pueda suponer un riesgo para la Unión Europea.
Desde que la estadounidense Anthropic limitase el acceso de Mythos a una cuarentena de empresas, bajo el argumento de que quería evaluar los riesgos que puede causar en materia de ciberseguridad, Bruselas negocia con la tecnológica para poder testar el modelo.
A principios de junio, Anthropic autorizó a ENISA a acceder a la herramienta, pero la agencia de ciberseguridad de la UE aún no ha podido probarlo porque Bruselas sigue negociando con la empresa los requisitos en que se debe evaluar.
Y los planes se complicaron cuando semanas más tarde, el gobierno estadounidense de Donald Trump prohibió a Anthropic ceder su modelo a ciudadanos extranjeros, un veto que ha terminado levantando.
Los intentos de la Comisión por acceder a una tecnología avanzada de la que la Unión Europea carece a día de hoy varían en función de la empresa con la que negocia ya que la estadounidense Open AI le puso menos impedimentos para poder probar GPT-5.5, su modelo de ChatGPT más avanzado.
