El proyecto de ley, presentado por el Gobierno del primer ministro conservador, Péter Magyar, y su partido, Tisza, asegura que las enmiendas se dirigen a "restaurar la democracia constitucional" en un país "que se distanció de las exigencias básicas de la democracia constitucional".
Éstas, entre otras, prevén destituir al actual presidente, Tamás Sulyok -leal a Orbán-, fijar una edad máxima de 70 años para ser elegido como miembro del Constitucional y otorgar mayor autonomía a la Oficina Nacional Judicial y al Tribunal Supremo.
El presidente de Hungría es elegido por el Parlamento y no por voto popular.
También se prevé, según Magyar, crear la llamada 'Oficina de Recuperación y de Defensa del Patrimonio Nacional', un ente para recuperar los fondos supuestamente robados por oligarcas cercanos al régimen de Orbán.
Otra propuesta que genera controversia es la de limitar en 12 años o tres mandatos el máximo que una persona puede formar parte del Parlamento como diputado.
Destituir al presidente y limitar los mandatos de los diputados han generado críticas por parte de varias ONG, como Human Rights Watch (HRW).
Si bien afirma que el nuevo Gobierno "cuenta con motivos fundados para lanzar importantes reformas institucionales" para restaurar el Estado de derecho, advierte de que las legislaciones precipitadas podrían poner en peligro este proceso.
Orbán, que gobernó entre 2010 y 2026, desmanteló durante sus cuatro mandatos gran parte del Estado de derecho en Hungría, entre otros, centralizando el poder, controlando la prensa y la ciencia, redactando leyes electorales que le favorecían y limitando la autonomía del sistema judicial y la educación.
El ahora partido opositor Fidesz, presidido por Orbán, afirma que las enmiendas presentadas son señales de lo que califica como "tiranía del Tisza".
El expartido gobernante acusa al Gobierno de Magyar de limitar la democracia parlamentaria y convocó por ello una protesta para este jueves bajo el lema de 'Paren la tiranía'.
Tisza ganó con amplia mayoría de votos y con más de dos tercios de los diputados las legislativas de abril pasado, tras una campaña en la que prometió destituir a los altos cargos nombrados por Orbán y la restauración de la democracia.
Nada más ganar los comicios, el nuevo primer ministro aseguró que en los próximos meses comenzará el proceso para redactar una nueva Constitución, consultando a los partidos políticos, grupos civiles y también la población.
El Fidesz, que gobernó durante 16 años con mayorías cualificadas de dos tercios en el Parlamento, enmendó varias veces la Constitución, pero sin consultar a los demás partidos ni a la población.
