Salort-Pons lleva 25 años tras la pista de esta obra, desde que, mientras realizaba su doctorado en Historia del Arte en Italia, encontró documentación que mencionaba su existencia, relató a EFE.
A finales del año pasado, recibió un correo de los propietarios de una colección privada que lo invitaban a examinar un cuadro. Tras someterlo a diversos estudios, llegó a la conclusión de que se trataba de aquel retrato, que hasta entonces no había sido localizado ni estudiado.
El hallazgo representa un "cierre de círculo" a nivel personal para el experto y un paso importante para "entender mejor la técnica y el desarrollo pictórico de Velázquez" durante sus primeros años en Madrid, un periodo del que "no hay tantas obras documentadas", explicó en una entrevista con EFE.
Según el experto, el retrato, titulado 'Conde-duque de Olivares con armadura' es de 1626, poco después de que Velázquez llegara a Madrid desde Sevilla para trabajar al servicio del rey Felipe IV.
La obra fue entregada como regalo al legado papal que había viajado de manera extraordinaria a Madrid y formó parte de un encargo que también incluía un retrato de Francesco Barberini, cardenal y sobrino del papa Urbano VIII, explicó Salort-Pons.
La pieza permaneció en la colección Barberini hasta finales del siglo XVII, pero se desconoce por ahora el recorrido que siguió hasta llegar a la colección privada española en la que fue localizada, indicó el historiador.
Para confirmar su autenticidad, Salort-Pons recomendó realizar un "estudio técnico" que incluyera radiografías, análisis de pigmentos e imágenes infrarrojas.
Al parecer, el cuadro forma parte de una serie de cuatro retratos del conde-duque que Velázquez pintó entre 1623 y 1626. Los otros tres se conservan en el Museo de Arte de São Paulo, la Hispanic Society of America de Nueva York y la colección Várez Fisa, en España.
A diferencia de las obras ya conocidas, en las que Olivares aparece representado como un "hombre de Estado, dentro de su despacho", en este retrato aparece por primera vez con armadura.
"En esta época, Olivares estaba liderando un proyecto de centralización militar para todos los reinos de la Corona española que se llamaba la Unión de Armas", explicó Salort-Pons.
Aunque en esta obra Velázquez buscó demostrar su "gran habilidad técnica", el retrato pudo no haber satisfecho al legado papal. Según el historiador, existen documentos en el Archivo Apostólico Vaticano que mencionan el encargo de otro retrato del conde-duque, que debía realizarse "conforme a la indicación" del cardenal Barberini.
"Es posible que no les gustara porque se representa a Olivares con una actitud un poco melancólica y un poco dura, con un aire nostálgico", agregó.
La pieza, que se encuentra en un "gran estado de conservación", llegará a Estados Unidos en enero de 2027 para formar parte de una exposición en el Instituto de Artes de Detroit.
La muestra prevé reunir los retratos que Velázquez hizo del conde-duque de Olivares durante su primera etapa madrileña, junto con el 'Retrato de Felipe IV con armadura y banda', conservado en el Museo del Prado de Madrid.
